La situación de los grandes incendios que asolan el centro y este peninsular se agrava. Las llamas han arrasado ya más de 45.000 hectáreas entre la Comunidad de Madrid y Ávila —más de 24.000 y 21.000 respectivamente—, obligando a ampliar el estado de emergencia nacional a la provincia de Toledo por el implacable avance del fuego desde Almorox. En total, la catástrofe deja un dramático balance de 115.000 personas afectadas entre evacuados y confinados en todo el país. La inmensa mayoría se concentra en territorio madrileño y abulense, pero el foco de extrema preocupación se amplía ahora a la Comunidad Valenciana, con 16.000 evacuados por un frente descontrolado. La pesadilla se ha recrudecido con especial virulencia en el incendio de la Vall d'Uixó (Castellón). Con un perímetro que supera ya los 21 kilómetros, la evolución del fuego permanece "fuera de control" y ha forzado esta madrugada el desalojo preventivo de cerca de un millar de vecinos en la Colonia de San Antonio, conocida popularmente como el barrio de Texas. Ante un escenario "totalmente descontrolado", la alcaldesa del municipio, Tania Baños, ha rogado a los ciudadanos que acaten estrictamente las indicaciones de los canales oficiales mientras los desplazados son trasladados a zonas seguras. En el centro peninsular, el amanecer de este domingo arroja un saldo crítico: el incendio de la Sierra Oeste sigue activo y sin estabilizar. Según ha confirmado la Delegación del Gobierno en Madrid, la leve tregua nocturna —con bajada de temperaturas y aumento de humedad— permitió reforzar las líneas de control priorizando la defensa de la población y las urbanizaciones amenazadas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha calificado las condiciones de "absolutamente difíciles". Para lo que resta de jornada, la previsión meteorológica dibuja un escenario muy adverso marcado por las altas temperaturas, la baja humedad y una gran incertidumbre sobre la evolución del viento. Para hacer frente a esta emergencia simultánea, España cuenta con la cooperación internacional a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil. Ya se han sumado a las tareas de extinción 176 efectivos, 41 vehículos y cuatro aviones Canadair procedentes de Portugal, Grecia e Italia. El grueso de esta ayuda recae sobre el país luso, que ha desplazado 129 efectivos terrestres hasta Navaluenga (Ávila) para integrarse en la lucha contra el fuego a partir de este domingo. Mientras, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación por el origen del foco de Burgohondo, que deja un detenido y un investigado por el supuesto uso de maquinaria prohibida. La jornada ha estado ensombrecida por la tragedia personal. Un hombre ha fallecido tras ser localizado en el interior de su vehículo en la zona de un barranco afectada por el fuego en Manises (Valencia). A lo largo del mapa nacional, la tensión se mantiene con la evacuación de 20 vecinos en Murias de Ponjos (León) y 16 menores desalojados de un campamento en Cuacos de Yuste (Cáceres). En el plano positivo, la estabilización de los frentes en otras regiones ha permitido recuperar cierta normalidad. En Andalucía, 274 vecinos de Cerro Muriano (Córdoba) han podido regresar a sus casas y se ha levantado el confinamiento para 640 habitantes de Pinos del Calle (Granada). Las restricciones de evacuación también han llegado a su fin en los municipios castellanomanchegos de Semillas, Prádena de Atienza y Gascueña de Bornova —aunque se mantienen en Aldeanueva de Atienza y El Ordial—, y en Cataluña, el alivio ha llegado a Cubelles (Barcelona), donde 2.500 personas ya no están confinadas. La situación de los grandes incendios que asolan el centro y este peninsular se agrava. Las llamas han arrasado ya más de 45.000 hectáreas entre la Comunidad de Madrid y Ávila —más de 24.000 y 21.000 respectivamente—, obligando a ampliar el estado de emergencia nacional a la provincia de Toledo por el implacable avance del fuego desde Almorox. En total, la catástrofe deja un dramático balance de 115.000 personas afectadas entre evacuados y confinados en todo el país. La inmensa mayoría se concentra en territorio madrileño y abulense, pero el foco de extrema preocupación se amplía ahora a la Comunidad Valenciana, con 16.000 evacuados por un frente descontrolado.