Mientras el gobierno vuelve a plantear un cambio en las reglas electorales con el objetivo de eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, el debut de la Boleta Única Papel deja las primeras conclusiones: sumó votos anulados en casi todo el país, costó el doble por elector y no logró que los argentinos se acercaran a votar. La papeleta que iba a “facilitar el acto de votación” coincidió con la participación más baja desde el regreso de la democracia: 67,3%. Ni un repunte ni una excepción: la curva venía cayendo desde 2013 y la BUP no la torció. Está claro que la baja participación de las elecciones del 26 de octubre del año pasado reflejó un síntoma de ausentismo que viene creciendo elección trás elección y por eso el estudio es cauto dejando en claro que el instrumento por sí solo no es el culpable, pero tampoco resultó un atractivo en su primer uso. El trabajo lo presentaron María Inés Tula, el legislador Sebastián Galmarini, Luciana Berman y Emilio Gabriel Soto —investigadores de la UBA y el CONICET— en el XIII Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, y su valor está en los números fríos: comparan participación, voto en blanco, voto nulo y costos entre 2021, 2023 y 2025 para ver qué cambió realmente con la nueva boleta y qué no.