Judith Mora |
Torquay (R. Unido) (EFE).- Su infancia en el condado inglés de Devon, su pasión por los viajes en tren y su experiencia farmacéutica durante la Primera Guerra Mundial inspiraron la obra de Agatha Christie, la novelista más vendida de la historia, desde el detective Hércules Poirot hasta el veneno como recurso homicida predilecto.
Curiosa y aventurera, su vida y trayectoria profesional, muy atípicas para una mujer de su época, centrarán una gran exposición en octubre en la Biblioteca Británica de Londres, con documentos manuscritos y objetos personales, como parte de los eventos para conmemorar el 50 aniversario de su muerte, el 12 de enero de 1976.
Nacida el 15 de septiembre de 1890 en la localidad costera de Torquay, en la llamada ‘Riviera inglesa’ del suroeste de Inglaterra, su infancia en libertad con escolarización en casa, el río Dart y la mansión georgiana de Greenway que adquirió en su madurez son referentes constantes en sus novelas.
También los intrépidos viajes en ferrocarril por Europa y sus estancias en Oriente Medio, donde participó en excavaciones arqueológicas, forjaron clásicos como ‘Asesinato en el Orient Express’ (1934) y ‘Muerte en el Nilo’ (1937).











