Basta mirar con atención la sala de espera de cualquier institución médica pública o privada de la Argentina de hoy para verla repleta de jubilados o de personas con el pelo encanecido, muchos con bastones y unos cuantos con audífonos. Algunos incluso en sillas de ruedas. Esta postal también es habitual en los laboratorios de análisis clínicos, tanto de urbes grandes como de ciudades pequeñas. Y no es una casualidad. Según un relevamiento realizado a pedido de la Cámara Argentina de Laboratorios de Análisis Bioquímicos (Calab), para el año 2030 -que ya está “vuelta” de calendario- las personas mayores de 80 años serán el segmento poblacional que más crezca en Argentina y, en consecuencia, el que más estudios clínicos y de laboratorio demandará. El trabajo, presentado por la gerenta de la Cámara, Ana Gambaccini, durante la reciente reunión de la Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad (ALAC), muestra que el país atraviesa una transformación demográfica profunda que ya está impactando en el sistema sanitario.

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