La subida del precio de los alimentos y los productos básicos es una de las mayores preocupaciones para la mayoría de las personas. El incremento constante resulta en una importante amenaza al poder adquisitivo de la población, que ve cómo su sueldo cada vez alcanza para comprar menos productos.En España, la inflación de los alimentos ha moderado su ritmo en 2026, situándose en torno al 2,1% interanual en junio, lejos de los picos superiores al 15 % que se registraron a comienzos de 2023. Sin embargo, el encarecimiento acumulado desde finales de 2019 ha sido notable y superior al de la media de la zona euro (alrededor de un 19% frente a un 13% en términos relativos), impulsado por el alza de la energía, los fertilizantes y el peso específico de productos como el aceite de oliva en la cesta de la compra española. Este contexto de precios elevados sigue presionando especialmente a los hogares de rentas más bajas.
Es en este contexto en el que la ONU publicaba el pasado 21 de julio su informe "The State of Food Security and Nutrition in the World 2026", un documento que no sólo remarca las enormes dificultades a nivel global para tener una alimentación equilibrada, sino que nos revela una compleja situación también en España y Europa.






