Paula GosendeMar�a Santamar�a MadridActualizado S�bado,

julio

13:51El Pabell�n Polideportivo Paco Sedano de M�stoles se ha convertido en el epicentro de la respuesta de emergencia ante la ola de incendios que ha golpeado a los municipios de la Sierra Oeste de Madrid. En sus instalaciones se han acondicionado 200 camas para atender la primera oleada de vecinos evacuados, mientras el municipio ha mantenido en alerta otros dos polideportivos de menor tama�o por si fuera necesario ampliar la capacidad de acogida. En estos segundos ya se han preparado 50 literas y se pueden poner hasta 500.En la cancha, transformada en un improvisado refugio lleno de camas, el trasiego ha sido constante. Para garantizar el bienestar de las familias desplazadas y del personal del dispositivo de socorro, la Federaci�n de Pe�as de la zona ha montado una cocina improvisada. Con un equipo inicial de "15 pe�istas que han venido voluntarios", el colectivo ha asumido el encargo de preparar comida caliente "para como m�nimo 150 personas". La urgencia los ha obligado a improvisar: "A �ltima hora, cuando faltaba de todo, hemos tenido que correr", han relatado los pe�istas, quienes no han dudado en acudir: "Hemos venido sin esperar a que nos llamen donde sab�amos que necesitaban de nosotros".Entre todos consiguieron cocinar dos paellas, una de carne y otra de verduras, teniendo muy en cuenta las necesidades de cada persona. Se tuvo especial cuidado con quienes no comen ciertos tipos de carne por motivos culturales o religiosos, como la comunidad musulmana, as� como con las personas vegetarianas. Adem�s, se ofreci� fruta y bebida para acompa�ar, recordando que "las pe�as no est�n solo para la fiesta, sino tambi�n para ayudar".En medio del caos, los m�s afectados son los ni�os, que no entienden que est� pasado. Es por eso que desde el municipio se han instalado proyectores para poder ponerles pel�culas y personas como Luna, una chica de 18 a�os que trabaja de monitora, se ha ofrecido a jugar con los m�s peque�os y hacer que pasen un buen rato.Las r�pidas evacuacionesEntre los asistidos se han encontrado Ana Rosa Mart�nez y Agust�n Franco, un matrimonio evacuado de su localidad tras recibir la alerta masiva en sus tel�fonos m�viles. "Nos han dado una hora para salir, nos ha cogido muy de sorpresa", han recordado sobre el desalojo. El p�nico se ha extendido con rapidez entre las calles: "Ha llegado el mensaje y luego los vecinos han empezado a tocar a la puerta". La salida de la zona de peligro se ha completado a trav�s de una flota de autobuses habilitada de urgencia desde "el coraz�n del pueblo", distribuyendo a los cerca de "1.800 vecinos" afectados entre este recinto y varias residencias adaptadas para las personas mayores.Ana Rosa y Agust�n sentados en una zona del pabell�n a la espera de noticiasMar�a Santamar�aEl impacto de la "huida" preventiva ha dejado secuelas en la salud de los m�s vulnerables por la rapidez con la que se ha tenido que hacer. "Hemos agarrado sin querer la medicina que hab�a que tirar", han lamentado, pero gracias a los voluntarios han conseguido medicaci�n v�lida. Para sobrellevar la espera en el pabell�n, Ana Rosa se ha apoyado en sus agujas de tejer, una labor con la que ha intentado abstraerse y mantener la calma mientras han ido llegando noticias del exterior.En otro rinc�n del polideportivo, Manuel, vecino evacuado de Fresnedilla de la Oliva, ha compartido el mismo estado de desasosiego. "Cuando nos han desalojado, ya no se soportaba el olor a humo", ha rememorado emocionado. El aviso le ha pillado a desmano durante la tarde: "Estoy desde ayer atontado, he salido con lo puesto, sin saber qu� cosas estaba cogiendo". Desde su camilla ha vivido pegado a la pantalla de su tel�fono, siguiendo a trav�s de una aplicaci�n la evoluci�n en tiempo real de los frentes activos.Manuel revisando en su tel�fono el recorrido del incendio.Mar�a Santamar�aEntre las familias evacuadas est� la de Alessandro. �l y su mujer estaban trabajando cuando ordenaron desalojar el municipio. En casa estaban sus hijas, Julia y Helena. "Fuimos a por ellas, y salimos casi con lo puesto". No saben nada de su hogar y tienen miedo "porque ayer, cuando se iban, las llamas estaban encima del pueblo". De momento intentan mantener la fe y la tranquilidad, aunque la situaci�n est� resultando especialmente dif�cil para Helena. La peque�a de 14 a�os tiene autismo y "lo est� llevando un poco peor, le han dado varias crisis, no entiende la situaci�n". Mientras esperan noticias de su hogar, toda la familia trata de aferrarse a la esperanza de que a�n quede algo a lo que regresar.Los pubelos que se han salvadoSin embargo, entre el humo y la desolaci�n, han empezado a emerger se�ales para el optimismo. Manuel conserva la fe en que su parcela haya resistido a la quema gracias a la prevenci�n natural: "Tengo esperanza. Vivo a las afueras del pueblo, y parece que las llamas justo han bordeado mi finca. Mis ovejas tienen todo aquello limpio".Las camas provisionales que se han montado en M�stolesMar�a Santamar�aAna Rosa y Agust�n sienten ya alivio, tras confirmarse que el n�cleo urbano de su municipio ha esquivado lo peor: "El fuego ha pasado bordeando, el pueblo est� hecho y hay tranquilidad". La noticia ha supuesto adem�s un descanso para Ana Rosa, pendiente de todo el material que guardaba en casa para montar su propia tienda de ropa hecha por ella: "Pensaba que se hab�a derretido todo".A la espera de que los equipos de extinci�n den por controlado el incendio y las autoridades autoricen el retorno, cientos de vecinos pernoctan en M�stoles con un �nico pensamiento compartido: "Volver a dormir en nuestra cama".