El ancestral secretismo del Vaticano ha comenzado a resquebrajarse a cuenta gotas sobre una de sus mayores preocupaciones: custodiar al jefe de la Santa Sede en el exterior. Robert Prevost, el primer norteamericano (y de habla hispana) que conduce la Iglesia Católica, tiene previsto cumplir este año con un viejo deseo de su antecesor. Desde que dejó Buenos Aires a fines de febrero de 2013, Jorge Mario Bergoglio siempre tuvo muchas ganas de volver a su terruño. Se subió a un vuelo de Alitalia seguro de un pronto regreso y el 13 de marzo de ese año fue electo pontífice y eligió llamarse Francisco. Aunque extrañó mucho y nunca perdió las ganas de pisar el barrio porteño de Flores, Bergoglio no regresó a la Argentina. Después de su muerte, es Prevost quien tiene previsto seguir con la ruta que el exarzobispo de Buenos Aires no pudo concretar. León XIV, el primer pontífice norteamericano de habla hispana posiblemente pise suelo Argentino a ntes y después del lunes 9 de noviembre, una fecha que se puede escuchar de distintas fuentes vinculadas al vínculo entre Roma y Buenos Aires, donde se cocina sin prisa pero sin pausa la planificación de la visita de Estado que incluirá a Perú y Uruguay. Por ahora las fuentes oficiales sólo pueden decir que será después de la primavera, pero son los pocos detalles que logan salir del extremo secretismo vaticano.