Más de una década después, el Estado aún mantiene abierto el rescate de Bankia. Retiene una participación del 18% en CaixaBank, que se fusionó con la antigua Caja Madrid en 2021, lo que le permite cobrar dividendos, embolsarse dinero por las recompras de acciones y aprovechar las subidas de la acción en un momento de bonanza para los bancos. Así, los emolumentos cobrados por el Estado desde 2014 en dividendos de CaixaBank y Bankia alcanzan ya los 3.400 millones de euros, de acuerdo a la memoria anual del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el vehículo a través del cual el Gobierno ejecutó el rescate.Muchas cosas han cambiado en el sector financiero desde 2012, cuando el Estado salió al rescate de Bankia con un crédito aportado por las instituciones europeas. Ahora, la banca acumula trimestres con récord de beneficios y ha recuperado el favor de los inversores, que la hacen volar en Bolsa. Desde la unión con CaixaBank, el valor de los títulos de la entidad fusionada se han sextuplicado y alcanza los 13,24 euros, con una tasación total de la entidad de más de 92.000 millones de euros. De este modo, el 18,1% del Estado está valorado por el mercado en 16.560 millones. Además, este ha liquidado prácticamente todo el préstamo que le otorgó Bruselas tras la crisis.Este buen momento se ha trasladado también al pago de dividendos. Desde que Bankia realizó el primer abono a sus accionistas, en 2014, hasta 2025, el Estado ha recibido de ambas entidades una suma total 3.406 millones de euros, contando los 581 millones que se anotó en 2025. No computa el dividendo complementario que repartió en abril, a razón de 0,33 euros por acción. Los dividendos anuales descendieron frente a los 703 millones percibidos en 2024, debido precisamente a la decisión de realizar dos pagos en el año y no solo uno (el segundo de 2025 se ha cobrado ya en 2026 y contará para las cuentas del año siguiente).El Estado, además, en el último ejercicio ha tomado una decisión inédita, al acudir a las recompras de acciones de CaixaBank. No había sido así entre 2021, el año de la fusión, y 2025, lo que le había permitido elevar su porcentaje en el capital del 16% al 18,1% actual. En este último año decidió acudir a dichas recompras —procesos de adquisición de acciones realizados por el propio banco para retribuir a los accionistas— con un paquete de acciones proporcional a su participación, por lo que recibió 94 millones de euros, de acuerdo al FROB. De este modo, el 15 de diciembre de 2025 este organismo decidió volver a acudir a las recompras de acciones de CaixaBank, cosa que hizo entre enero y febrero de 2026. Se mantiene, por tanto, como segundo accionista del banco, tras Criteria —el brazo financiero de la Fundación “la Caixa”—, que atesora un 30%. Esta ha sido la primera vez que el ente público vende acciones del banco desde 2017. Entonces, con Luis de Guindos como ministro de Economía, el Ejecutivo dio orden de desprenderse de un paquete de acciones del 7% del capital por 818 millones. Unos años antes, en 2014, hizo lo propio con otro 7,5% por 1.304 millones. Entre ventas de acciones, recompras y dividendos el Estado ha recuperado en todo este tiempo 5.616 millones de euros.Lejos del rescateLa cifra es muy inferior, apenas una cuarta parte, a los más de 22.000 millones de euros que el Estado dedicó a reflotar Bankia. Sin embargo, en su memoria, el FROB eleva hasta los 15.467 millones el importe que considera recuperable de lo invertido en la entidad. Esta cifra computa el patrimonio neto de BFA (la sociedad con la que el FROB ostenta las acciones primero en Bankia y ahora en CaixaBank), de 5.512 millones, y las plusvalías generadas por la participación en la entidad, que cifra en 9.955 millones. Para ejecutar estas plusvalías, el Estado primero tendría que desprenderse de esta participación, y todo apunta a que el Gobierno no tiene la menor intención de hacerlo. Tanto este Ejecutivo como el anterior han ido postergando el plazo legal para llevarlo a cabo, de modo que el actual termina a finales del año que viene.En los últimos ocho años, el único paso que ha dado el Ejecutivo para enajenar la participación heredada del rescate bancario fue la fusión de Bankia con CaixaBank, en 2020. La operación supuso crear dos entidades más fuertes en un momento de zozobra económica. La transacción partía de la base de que para el Gobierno sería más fácil vender una participación pequeña de una entidad grande que muchas acciones de un banco más pequeño. La suma de ambas firmas supuso la creación del mayor banco del mercado español. Desde la fusión, la participación del Estado en CaixaBank se ha revalorizado más del 500%.Por el momento, el FROB cobró en 2025 por segundo año consecutivo dividendos de BFA. En concreto, se embolsó 770 millones de euros, frente a los 490 millones de 2024. Este pago se repartió en 510 millones como dividendo complementario por los resultados de 2024. Y en noviembre de 2025 se sumaron otros 260 millones en concepto de dividendo a cuenta de BFA en ese año. En estos dos años, BFA ha pagado a su accionista 1.260 millones. A mayores, en mayo de 2026 ha abonado otros 462 millones.La institución que preside desde el pasado martes Carla Díaz Álvarez de Toledo cerró el ejercicio de 2025 con un beneficio de 7.253 millones, un 169% más que un año antes. Esto le permitió, por primera vez en la historia, realizar un ingreso directo al Tesoro Público por 550 millones. La subida en Bolsa de CaixaBank, además, le permitió revertir el deterioro de la participación en este banco en 6.505 millones.En esta línea, se amortizaron 732 millones correspondientes al segundo tramo del préstamo del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) a España, con el que Bruselas apoyó el rescate a los bancos españoles. Con esto, el capital pendiente se reduce a 200 millones que el FROB abonará en diciembre de 2026 para que quede totalmente amortizado. Con respecto a la participación en la Sareb, el banco malo que el Estado pasó a controlar a través del FROB con una participación del 50,14%, no tiene impacto en las cuentas porque a finales de 2019 ya se valoró a cero.