“El partido se juega hasta el pitazo final”. Esa fue la frase que usó el director de la Dian, Carlos Emilio Betancourt, para sustentar la radicación en el Congreso de la República de la reforma tributaria que el Gobierno de Gustavo Petro le deja a su sucesor, a escasos 16 días del cambio de mando.El hecho, pese a que se justificó como una responsabilidad fiscal mandatoria desde la Constitución, desató una fuerte controversia, pues la generalidad de las opiniones apunta a que se trataría de una propuesta inútil y atípica, teniendo en cuenta las amplias diferencias de criterio que tienen los dos Gobiernos.El paquete de impuestos que contiene la reforma tributaria –el cuarto intento del Gobierno de Petro por establecer un modelo de aportes que tenga una mayor progresividad– pretende un recaudo de 21,9 billones de pesos. Betancourt lo sustentó con la situación fiscal que enfrenta el país, que requerirá de nuevos recursos y no solo de recortes en el gasto. “La realidad es tozuda. El recorte del gasto público tiene limitaciones importantes”, dijo el director de la Dian. En respuesta, el Gobierno electo de Abelardo De La Espriella rechazó la iniciativa, pues considera que las medidas allí incluidas lo que buscan es “trasladarles a los colombianos el costo de cuatro años de desorden fiscal, endeudamiento y manejo irresponsable de los recursos públicos”.Dentro de las propuestas de modificación del Estatuto Tributario, la reforma incluye normas similares a las leyes de financiamiento y decretos que intentó introducir el Ejecutivo. Así, aunque la columna vertebral de la reforma está en el desmonte de beneficios tributarios, por esa vía se carga más al contribuyente, en un momento en el que De La Espriella, según dijo en campaña electoral, buscaría estimular el crecimiento económico bajando impuestos a las empresas y atrayendo inversión, lo que, a su vez, ayudaría a aumentar recaudo.Entretanto, la reforma, que muchos consideran tardía, buscaría introducir cambios en el impuesto al patrimonio y la renta de personas naturales, aumentando la carga en los ingresos más altos. Gasolina, diésel y otros derivados del petróleo dejarían de tener un IVA del 5 por ciento y pasarían a pagar 10 por ciento en 2027 hasta llegar a la tarifa general del 19 por ciento en 2028. Sobre esa medida, las estaciones de servicio reclamaron. David Jiménez, vocero gremial de Somos Uno, la alianza de Fendipetróleo y COMCE. Foto: Archivo personalPresión en precio de la gasolinaDavid Jiménez, vocero del gremio Somos Uno, que integra a Fendipetróleo y Comce, advirtió que, con el primer aumento, que se daría el primero de enero de 2027, la gasolina subiría 860 pesos por galón, pasando de 16.291 a 17.151. El ACPM, por su parte, aumentaría 841 pesos, hasta los 12.417. Es decir, esa medida tocaría no solo a los ricos, como dice la sustentación de la propuesta tributaria, sino a todos los ciudadanos que usan transporte y consumen alimentos, ya que el mayor costo de los combustibles recae sobre todos los bienes y servicios. En consecuencia, la presión inflacionaria adicional a la que ya estiman los analistas, por otros efectos en la economía, sería inevitable.“Impuesto a juegos de suerte y azar en línea, para emergencia económica, tiene grandes inconsistencias”: presidente de FecoljuegosJuegos de suerte y azar operados en línea también tendrían un IVA del 19 por ciento y se insistiría en una sobretasa a las entidades financieras, que por ahora es de 5 por ciento, mientras que con la reforma sería del 15 por ciento. Las ganancias ocasionales distintas a loterías y rifas también pagarían más y los carros híbridos perderían el tratamiento preferencial en IVA para pasar a la tarifa del 19 por ciento.Así las cosas, el consenso –casi generalizado– es que los enfoques económicos y fiscales de los dos Gobiernos son tan difíciles de conciliar que la probabilidad de que la reforma evolucione en el Congreso es muy baja. No obstante, Betancourt concluyó que “es el deber ser desde la responsabilidad fiscal de este Gobierno plantear una estrategia para fortalecer los ingresos públicos. El encargado de debatir, modificar, aprobar o archivar la iniciativa es el Congreso de la República”.Reforma tributaria Foto: Rochu_2008 - stock.adobe.com
El polvorín que levantó el gobierno de Petro, al radicar una tributaria tardía en el Congreso tiene su razón
El proyecto de ley busca un recaudo de $21,9 billones acudiendo a más impuestos y aunque pocos le ven futuro, hay un mensaje político.













