Más de la mitad de los españoles mayores de 55 años ayudó económicamente a algún familiar durante el último año. En numerosos hogares, las pensiones y los ahorros de los padres se han convertido en un respaldo habitual para hijos adultos estén o no independizados.
El 52% de los mayores de 55 años prestó apoyo económico a un miembro de su familia, según el VI Barómetro del Consumidor Sénior del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, recogido por Europa Press. Los hijos fueron los principales beneficiarios: el 42% de los encuestados reconoció haberles entregado dinero.
La ayuda familiar puede empezar siendo un préstamo puntual para pagar el alquiler, una factura, la compra de una vivienda o un coche o cualquier imprevisto en casa. El problema aparece cuando esas aportaciones dejan de ser excepcionales y pasan a integrarse en el presupuesto mensual de los hijos.
En esos casos, parte de la pensión deja de destinarse a las necesidades del jubilado y comienza a financiar otro hogar. La consecuencia puede ser una reducción del gasto en alimentación, calefacción, ocio, tratamientos o cuidados futuros.
La transferencia de patrimonio entre generaciones también se aprecia en las donaciones formales. Desde 2019, las entregas de dinero de padres a hijos se han triplicado y movilizan alrededor de 5.500 millones de euros al año, según datos del Consejo General del Notariado.






