OpiniónDel teléfono fijo que era privado, fuimos, poco a poco, pasando al celular, un artefacto impertinente que hoy no nos deja dormir.PROFESOR TITULAR UNIVERSIDAD DEL VALLE24.07.2026 22:01 Actualizado: 24.07.2026 22:01 En mis años mozos, todavía era costumbre escribir cartas a mano. Las oficinas de correo eran muy importantes en cada ciudad del mundo. El cartero era el que iba con un maletín al hombro, llevando sobres y paquetes a la puerta de la casa.Esta sana costumbre comenzó a extinguirse poco a poco. Las cartas escritas de “puño y letra” fueron reemplazadas, primero, por la máquina de escribir, luego por el computador y, finalmente, por el celular.Hoy casi nadie escribe a mano. Ni siquiera en las servilletas de un restaurante. Parafraseando a James M. Cain, el cartero ya no llama dos veces. En la actualidad, todo se escribe a través de un artefacto digital.La tecnología avanza a pasos de gigante. En mis años juveniles, otro medio que servía para comunicarnos era el teléfono fijo, inventado por el señor Bell.El teléfono, que funcionaba con base en líneas y redes electromagnéticas, era un artefacto útil y modesto que se usaba en la casa u oficina. Cuando el usuario se ausentaba de su vivienda, este quedaba libre de cualquier llamada impertinente. Era, en verdad, un descanso.Hoy, vivimos esclavos del celular (en Europa se llama móvil), y no nos despegamos de este ni cuando visitamos el W. C.Luego surgieron los famosos walkies-talkies o radiotransmisores portátiles, que eran unas panelas rectangulares e inalámbricas que no cabían en el bolsillo de un pantalón.Fueron los militares quienes por primera vez utilizaron este tipo de artefactos; luego el turno fue para los vigilantes y, finalmente, para los mafiosos.Las nuevas tecnologías de la comunicación, que se inventaron para acercarnos a la gente, cada día nos están aislando más.Los llamados walkies-talkies fueron muy útiles para los narcotraficantes, pues con estos aparatos se podían conectar en tiempo real y hacerle seguimiento a la ‘mercancía’ que tenía como destino final Estados Unidos o Europa.Después de estas panelas, la tecnología inventó el beeper, un aparato pequeño que se llevaba colgado en la pretina del pantalón. Generalmente, lo usaban los jefes y les era muy útil para monitorear a sus empleados.Estos aparatos también fueron usados por los novios celosos y posesivos, que vigilaban a sus novias cuando éstas no se encontraban en casa.Del teléfono fijo que era privado, fuimos, poco a poco, pasando al celular, un artefacto impertinente que hoy no nos deja dormir.En las redes sociales leí que una mujer llamó a su marido que se encontraba en un hotel. Cuando el esposo contestó por el celular, preguntó: “Cariño, ¿cómo sabes que estoy en un hotel?”.Además de impertinente, el celular acabó con la libertad de las personas.Así como se acabaron las cartas, también se están acabando las llamadas telefónicas por celular. La gente ya no se llama por celular. No se ve face to face. Si quiere comunicarse con alguien, envía un mensaje por WhatsApp o un mensaje de voz.Un amigo me contó que ya no se comunica personalmente con su mujer, sino que lo hace a través de mensajes de voz, que se envían estando en la misma casa. Mi amigo estaba feliz.Las nuevas tecnologías de la comunicación, que se inventaron para acercarnos a la gente, cada día nos están aislando más, dejándonos en la más profunda orfandad. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.