Análisis Exclusivo suscriptores El nuevo gravamen, coincide con una hoja de ruta del Atlantic Council para relanzar el comercio bilateral.Donald Trump y el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Foto: EFE / AFP / IA / EL TIEMPO24.07.2026 22:03 Actualizado: 24.07.2026 22:03
La primera gran hoja de ruta para relanzar la relación comercial y de inversión entre el gobierno de Abelardo de la Espriella y Estados Unidos ya está sobre la mesa. Elaborado por el Atlantic Council, uno de los centros de pensamiento más influyentes de Washington, el informe plantea seis prioridades para profundizar la integración económica entre ambos países y servir de insumo para los grupos de trabajo binacionales que comenzarán a reunirse la próxima semana.Como primera recomendación, el documento propone una estrategia para negociar con la administración de Donald Trump el nuevo escenario arancelario que prepara Washington con el objetivo de reducir su impacto en las exportaciones colombianas y preservar las ventajas del Tratado de Libre Comercio (TLC). LEA TAMBIÉN Se trata de una recomendación especialmente oportuna luego de que la administración Trump concretó el nuevo esquema arancelario que sustituye el gravamen general del 10 por ciento impuesto desde comienzos de 2026 a la mayoría de sus socios comerciales y que desde el pasado viernes se actualizó con un arancel del 12,5 por ciento sobre buena parte de las exportaciones colombianas, adoptado bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.De concretarse la nueva propuesta, la carga aumentaría en 2,5 puntos porcentuales. Foto:IALa medida —que Washington justificó al considerar que Colombia no adoptó a tiempo una prohibición efectiva contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso— golpea a sectores como flores, confecciones, plásticos, cosméticos y alimentos agroindustriales, aunque dejó por fuera productos estratégicos como café, petróleo, oro, banano, aguacate y cacao. A ello se suman los gravámenes al acero y al aluminio que ya pesaban sobre el país, lo que hace aún más urgente la estrategia de negociación que plantea el informe para preservar las ventajas del Tratado de Libre Comercio (TLC).El informe fue preparado por la Coalición de Alineamiento Estratégico EE. UU.-Colombia del Atlantic Council, un grupo integrado por empresarios, exfuncionarios y expertos colombianos y estadounidenses que, durante los últimos meses, ha venido analizando cómo aprovechar el cambio de gobierno en Bogotá para fortalecer la relación económica bilateral.El documento recoge buena parte de las prioridades que el gobierno entrante expresó durante la reciente visita a Washington del vicepresidente electo José Manuel Restrepo y de varios ministros designados, en la que el comercio y la inversión fueron definidos como dos de los principales ejes de la nueva relación con EE. UU. Tras esa visita, ambos gobiernos acordaron crear grupos de trabajo que comenzarán a reunirse el 28 de julio para impulsar iniciativas conjuntas en esas áreas.El estudio parte de un diagnóstico favorable de la relación económica entre ambos países. Recuerda que, desde la entrada en vigor del TLC en 2012 el intercambio bilateral supera hoy los 50.000 millones de dólares anuales, Estados Unidos se consolidó como el principal socio comercial e inversionista de Colombia y más de 600 empresas estadounidenses operan actualmente en el país, generando más de 107.000 empleos.El informe subraya que estas inversiones deberían concentrarse especialmente en regiones afectadas por el conflicto armadoNo obstante, advierte que el nuevo escenario comercial impulsado por Trump y la necesidad del gobierno entrante de recuperar la confianza de los inversionistas hacen necesario abrir una nueva etapa de cooperación económica.De ahí que recomiendan institucionalizar esta nueva etapa mediante la creación de un Diálogo Comercial e Inversionista entre Estados Unidos y Colombia.Según el informe, durante el gobierno de Gustavo Petro, las reuniones previstas en el marco del TLC se hicieron menos frecuentes y varios asuntos comerciales dejaron de discutirse por los canales tradicionales debido a las diferencias entre ambos gobiernos en materia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico.El informe identifica a la agroindustria como el sector con mayor potencial Foto:IstockAunque el sector privado ayudó a evitar un mayor deterioro de la relación, los autores consideran que ahora es necesario establecer un mecanismo permanente que reúna periódicamente a funcionarios y empresarios de ambos países para identificar obstáculos al comercio, atender las inquietudes de los inversionistas e impulsar proyectos conjuntos.La propuesta plantea que ese diálogo sea encabezado por el Departamento de Comercio de EE. UU. y el Ministerio de Comercio colombiano, con la participación de otras entidades como la Oficina del Representante Comercial estadounidense, el Departamento de Agricultura y ProColombia.También sugiere organizar mesas sectoriales sobre agroindustria, infraestructura, energía, minerales críticos, salud, tecnología y servicios profesionales, cada una con metas concretas, responsables y cronogramas de seguimiento.Reto arancelario: la prioridad de la relación comercil Colombia – EE. UU.Pero el objetivo más inmediato sería enfrentar el nuevo escenario arancelario. El informe recomienda que Colombia utilice el propio Tratado de Libre Comercio como base para negociar con Washington y argumente que los productos que cumplen las reglas de origen del acuerdo deben conservar el trato preferencial. LEA TAMBIÉN Donald Trump impulsa una agresiva política arancelaria en su segundo mandato. Foto:Archivo EL TIEMPOPara ello, plantea que el Gobierno colombiano llegue a la mesa con un inventario detallado de los productos afectados por los nuevos aranceles, identifique cuáles generan beneficios para la economía estadounidense mediante cadenas de suministro o inversiones compartidas y prepare una lista de barreras no arancelarias que estaría dispuesto a resolver a corto plazo.Los autores consideran, además, que ese mismo mecanismo serviría para abordar la investigación abierta en el marco de la Sección 301 sobre trabajo forzoso.En ese frente, recomiendan que Colombia destaque las normas laborales ya incorporadas en su legislación, las convenciones internacionales que ha ratificado y los mecanismos existentes para prevenir ese tipo de prácticas, al tiempo que fortalezca los controles para impedir el ingreso de productos provenientes de cadenas de suministro asociadas al trabajo forzoso.Agroindustria: sector con mayor potencialMás allá de los aranceles, el informe identifica a la agroindustria como el sector con mayor potencial para profundizar la relación económica. Propone que durante el primer año de gobierno se elabore una hoja de ruta para determinar qué productos colombianos tienen mayores oportunidades de crecimiento en el mercado estadounidense y qué inversiones o ajustes regulatorios serían necesarios para aprovecharlas. Café especial, cacao, frutas tropicales y flores figuran entre los sectores prioritarios.El análisis también recomienda identificar las necesidades de infraestructura, las certificaciones sanitarias, el acceso al crédito y la asistencia técnica, especialmente para los pequeños productores.La idea es utilizar posteriormente esa información para atraer recursos de entidades estadounidenses como la Development Finance Corporation (DFC), el Exim Bank y organismos multilaterales que ayuden a financiar plantas de procesamiento, centros de empaque, cadenas de frío y otras obras que permitan agregar valor a las exportaciones colombianas.En materia energética, el Atlantic Council respalda otra de las principales apuestas anunciadas por De la Espriella: reactivar la exploración de petróleo y gas.El informe subraya que estas inversiones deberían concentrarse especialmente en regiones afectadas por el conflicto armado, donde la agricultura de exportación puede convertirse en una alternativa a las economías ilegales y generar empleo formal.Alianza público-privada, eje central para avance en infraestructura en Colombia Foto:iStockAlianza público-privada, eje central para avance en infraestructura en ColombiaEl tercer eje de la propuesta está dedicado a la infraestructura. Dadas las restricciones fiscales que enfrentará el nuevo gobierno, el Atlantic Council considera indispensable apoyarse en asociaciones público-privadas para desarrollar carreteras, puertos, corredores férreos, aeropuertos y proyectos energéticos que reduzcan los costos logísticos y faciliten las exportaciones.Entre las obras que recomienda priorizar figuran el corredor La Dorada-Chiriguaná, Puerto Antioquia y la vía Buga-Buenaventura, junto con una agenda para mejorar la eficiencia operativa del puerto del Pacífico.El informe sostiene, sin embargo, que atraer inversión requerirá hacer más predecibles los procesos de licenciamiento ambiental y de consulta previa.Sin plantear cambios a las garantías constitucionales, propone establecer cronogramas más claros, digitalizar los procedimientos y mejorar la coordinación institucional para reducir la incertidumbre que hoy enfrentan los inversionistas. Según los autores, esos mismos ajustes también facilitarían el desarrollo de proyectos mineros y energéticos.Abelardo De La Espriella en Montería. Foto:Alcaldía de MonteríaLa apuesta por potenciar minerales críticos y explotación petroleraLa cuarta recomendación se centra en los minerales críticos. El documento sostiene que Colombia tiene un importante potencial en cobre, níquel y tierras raras, insumos cada vez más demandados por la transición energética y la manufactura de alta tecnología. No obstante, advierte que buena parte de esos recursos se encuentra en zonas afectadas por grupos armados ilegales y por la minería ilícita, por lo que cualquier estrategia deberá combinar inversión con salvaguardas ambientales y comunitarias.Para desarrollar ese sector, el informe propone un memorando de entendimiento entre ambos países que facilite estudios geológicos, financiamiento, transferencia tecnológica y sistemas de trazabilidad para impedir que los minerales extraídos ilegalmente ingresen a los mercados internacionales. LEA TAMBIÉN También recomienda fortalecer los programas de formalización para los pequeños mineros y aprovechar la cooperación estadounidense para combatir las redes de minería ilegal.En materia energética, el Atlantic Council respalda otra de las principales apuestas anunciadas por De la Espriella: reactivar la exploración de petróleo y gas.El documento recomienda abrir nuevas rondas de licitación en zonas como Sinú-San Jacinto, el Caribe costa afuera y el Magdalena Medio, acelerar proyectos ya identificados y adoptar medidas de corto plazo para optimizar la producción de gas natural mientras avanzan las nuevas exploraciones.La apuesta por potenciar minerales críticos y explotación petrolera Foto:Abelardo de la Espriella / Presidencia / iStockDarles valor a las comunidades para reducir las brechas regionalesLa última recomendación busca que el crecimiento económico llegue a las regiones mediante proyectos impulsados por las comunidades. Para ello, propone utilizar las Comisiones Regionales de Competitividad como plataforma para coordinar a gobernaciones, alcaldías, cámaras de comercio, universidades, empresas y organismos internacionales en torno a iniciativas de turismo, agroindustria, emprendimiento y procesamiento local de productos.El informe considera que este esfuerzo debería concentrarse especialmente en proyectos liderados por mujeres, comunidades indígenas y afrocolombianas, así como en municipios PDET, donde la generación de empleo formal puede contribuir a consolidar la estabilidad y reducir las brechas regionales. LEA TAMBIÉN El documento concluye que la visita realizada este mes por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo y varios ministros designados abrió una oportunidad para reconstruir la relación económica entre ambos países y que los grupos de trabajo que comenzarán a reunirse el próximo 28 de julio ofrecen el escenario ideal para convertir estas recomendaciones en una agenda concreta de cooperación.Aunque no se trata de un documento oficial de ninguno de los dos gobiernos, sí constituye, hasta ahora, la propuesta más completa elaborada desde Washington sobre cómo debería estructurarse la nueva relación comercial e inversora entre Estados Unidos y la administración de Abelardo de la Espriella.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO – Washington - @sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









