Explicativo Exclusivo suscriptores Más que subir el arancel al 12,5 %, Washington incorporó a Colombia a un esquema legal que reduce las posibilidades de dar marcha atras a la medida.Donald Trump y el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Foto: EFE / AFP / IA / EL TIEMPO23.07.2026 22:01 Actualizado: 23.07.2026 22:01
La administración de Donald Trump elevó este miércoles al 12,5 por ciento el arancel que cobrará a las importaciones procedentes de Colombia al adoptar un nuevo paquete de gravámenes contra 54 economías que, según Washington, no cuentan con medidas suficientes para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzado. LEA TAMBIÉN La decisión reemplaza el arancel temporal del 10 por ciento que estaba vigente desde abril del año pasado e incorpora al país a un nuevo régimen comercial basado en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta jurídica mucho más sólida que podría hacer estos gravámenes más difíciles de revertir.La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que culminó una investigación iniciada en marzo sobre las políticas de 54 economías frente a la importación de productos elaborados con trabajo forzado.Como resultado, Washington decidió aplicar un arancel del 12,5 por ciento a los países que, a su juicio, no cuentan con una prohibición efectiva para impedir el ingreso de este tipo de mercancías, mientras que aquellos que sí tienen ese tipo de legislación o asumieron compromisos concretos con Estados Unidos recibieron un gravamen del 10 por ciento.El arancel pasó del 10 al 12,5 por ciento para Colombia. Foto: EFEEn el caso colombiano, el Registro Federal señala expresamente que, tras evaluar los resultados de la investigación, los comentarios recibidos y el concepto de los distintos comités asesores, el Representante Comercial determinó imponer “un arancel del 12,5 por ciento a los productos del país, salvo las excepciones previstas en los anexos de la decisión”, al considerar que esa medida es la adecuada para lograr la eliminación de las prácticas que dieron origen a la investigación.¿Por qué el cambio es más importante de lo que parece?Aunque el aumento frente al arancel vigente parece relativamente pequeño —apenas 2,5 puntos porcentuales—, el verdadero cambio está en la naturaleza jurídica del nuevo esquema.Hasta ahora, Colombia estaba sujeta al arancel general del 10 por ciento que Trump reimpuso este año después de que la Corte Suprema invalidó buena parte de la estrategia comercial que el mandatario había construido utilizando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). LEA TAMBIÉN Ese gravamen, concebido como una medida transitoria, expiraba este viernes.El nuevo arancel, en cambio, descansa sobre la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una facultad que permite al gobierno estadounidense responder a prácticas extranjeras que considere “irrazonables”, “injustificables” o discriminatorias y que afecten el comercio de Estados Unidos. A diferencia de la IEEPA, esta es una herramienta utilizada desde hace décadas por administraciones republicanas y demócratas y que ya sirvió de base para los aranceles impuestos a China durante el primer mandato de Trump.Especialistas en comercio internacional consideran precisamente que esa es una de las principales fortalezas de la nueva estrategia, pues bajo la Sección 301 los aranceles tienen muchas menos probabilidades de ser anulados en los tribunales que las medidas de emergencia utilizadas inicialmente por la Casa Blanca, precisamente porque descansan sobre un marco legal ampliamente consolidado.¿Todas las exportaciones colombianas pagarán el nuevo arancel?El anuncio tampoco significa que absolutamente todas las exportaciones colombianas pasarán automáticamente a pagar un arancel del 12,5 por ciento.Jamieson Greer, representante Comercial de Estados Unidos. Foto: EFELa propia resolución mantiene numerosas excepciones. El USTR excluyó materias primas cuyo gravamen podría afectar el abastecimiento estadounidense, bienes que provocarían disrupciones económicas, productos que no pueden fabricarse en cantidades suficientes en Estados Unidos y otras categorías específicas incluidas en los anexos de la decisión. En el caso colombiano, el aviso oficial establece además que el gravamen se aplicará “excepto” a los productos contemplados en esos anexos.Eso significa que, al igual que ocurría con los aranceles temporales anteriores, habrá productos que continuarán ingresando sin este gravamen o que conservarán un tratamiento diferente dependiendo de su clasificación arancelaria.La investigación que dio origen a estos nuevos aranceles fue abierta el 12 de marzo por instrucciones directas de Trump. Durante varios meses, la Oficina del Representante Comercial realizó audiencias públicas, recibió más de 3.700 comentarios escritos y sostuvo consultas con más de 45 gobiernos antes de concluir que las prácticas de las 54 economías investigadas restringían el comercio estadounidense al no impedir adecuadamente la importación de bienes elaborados con trabajo forzado.Según explicó el embajador comercial Jamieson Greer, la decisión busca presionar a los socios comerciales de Estados Unidos para que adopten y hagan cumplir prohibiciones similares a las que existen desde hace décadas en la legislación estadounidense. LEA TAMBIÉN “El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han logrado erradicar el trabajo forzado de las cadenas globales de suministro. Estados Unidos ha tenido una prohibición sobre las importaciones producidas con trabajo forzado durante casi un siglo y la hace cumplir rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, afirmó Greer al anunciar las medidas.¿Por qué estos aranceles serán más difíciles de revertir?La decisión también marca el inicio de una nueva etapa en la política arancelaria de Trump.Después de que la Corte Suprema desmantelara buena parte de los gravámenes impuestos bajo poderes de emergencia, la Casa Blanca comenzó a reconstruir su estrategia recurriendo a herramientas legales más tradicionales, como la Sección 301 y otras disposiciones de las leyes comerciales de 1962 y 1974. De hecho, la administración ya adelanta nuevas investigaciones contra otros países por presuntos subsidios industriales y exceso de capacidad productiva, lo que podría traducirse en nuevas rondas de aranceles durante las próximas semanas.Para Colombia, esto significa que el incremento al 12,5 por ciento difícilmente será visto en Washington como una medida temporal.Por el contrario, el nuevo esquema parte de la premisa de que corresponde ahora a cada uno de los países afectados demostrar que ha adoptado y hace cumplir mecanismos eficaces para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzado si aspiran a que Estados Unidos revise en el futuro las medidas adoptadas.Entre los productos exentos figuran varios de interés para Colombia, como la carne de res y el café. Foto: iStock¿Qué opciones tiene ahora Colombia?Paradójicamente, la decisión también deja abierta una oportunidad para el nuevo gobierno colombiano. Aunque la administración Trump concluyó que Colombia no cumple actualmente con los estándares exigidos por Washington en materia de importación de bienes producidos con trabajo forzado, la llegada al poder de Abelardo de la Espriella —un mandatario que recibió un abierto respaldo político del presidente estadounidense durante la campaña y que ha prometido reconstruir la relación bilateral— podría facilitar una revisión de esa decisión si su gobierno adopta reformas o compromisos que satisfagan las exigencias del USTR.De hecho, la propia resolución establece una diferencia entre los países que recibieron el arancel del 12,5 por ciento y aquellos que solo pagarán el 10 por ciento. Entre estos últimos figuran Canadá, Reino Unido, México, Argentina, Guatemala, Honduras, Ecuador y El Salvador, además de varios países asiáticos. LEA TAMBIÉN Según el USTR, esos gobiernos ya cuentan con prohibiciones contra las importaciones producidas con trabajo forzado o implementaron regímenes parciales que Washington considera suficientes por ahora.En otras palabras, la decisión no parece estar concebida como un castigo permanente, sino como un mecanismo de presión para inducir cambios regulatorios. Si el nuevo gobierno colombiano decide negociar con Washington un régimen similar al de varios de esos países o incorpora controles que satisfagan al USTR, tendría argumentos para solicitar una revisión de la tarifa en el futuro.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO - Washington - @sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









