Actualizado S�bado,

julio

00:32La hipocres�a es tal vez el peor de los pecados capitales que acostumbran a gastarse las �lites pol�ticas. Buen ejemplo es el que retumba en Alemania, donde el l�der del grupo parlamentario de la alianza conservadora CDU/CSU en el Parlamento, Jens Spahn, se ha visto obligado a dimitir por el escandalazo que ha causado saberse que �l y su marido fueron padres mediante gestaci�n subrogada en Estados Unidos, una pr�ctica prohibida en la Rep�blica Federal Alemana y a la que su propio partido se opone de forma expresa.Casualmente, pr�cticamente a la vez que el asunto copaba las portadas de los medios locales, otra figura p�blica muy conocida en el pa�s -aunque en su caso sin responsabilidades oficiales-, el jefe de la Casa de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, uno de los extintos Principados de la Vieja Alemania, se dejaba ver con su esposa y sus dos hijos junto a su primo el rey Federico de Dinamarca, con quien han disfrutado de unos d�as de vacaciones estivales. Lo rese�able es que los dos v�stagos de Gustav, los peque�os pr�ncipes Gustav y Mafalda -de tres y dos a�os, respectivamente- nacieron mediante la misma gestaci�n subrogada proscrita en la legislaci�n.No se conoce ning�n otro caso similar en la realeza mundial. Nos encontramos ante dos principitos europeos alumbrados a trav�s de vientres de alquiler que no s�lo nos sit�an ante el dif�cil contorsionismo que a veces supone para la instituci�n mon�rquica en el siglo XXI hacer valer unos derechos hist�ricos anclados en la tradici�n cuando se quieren abrazar cambios que no contemplan ni las leyes, sino que simbolizan la doblez moral que impera en Alemania a prop�sito de este asunto.En realidad, en casi todo el continente. En Espa�a la gestaci�n subrogada tambi�n es ilegal, pero d�a s� d�a tambi�n aparecen famosos, como Ana Obreg�n, posando con sus hijos o nietos o lo que sean tra�dos a este valle de l�grimas mediante tal procedimiento. Lo mejor que se le da a Sus Se�or�as en la sede de la soberan�a nacional es esconder la cabeza como el avestruz. No caus� en Renania del Norte-Westfalia tanta escandalera como aqu� la maternidad tard�a de la actriz-bi�loga el caso de los pr�ncipes de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, pero s� fue objeto tambi�n de un intenso debate. Y es que el sistema regulatorio alem�n no reconoce f�cilmente a ni�os nacidos por vientres de alquiler en el extranjero, y aun as� la esposa de Gustav, la princesa Carina, figura en los documentos oficiales como madre legal, lo que despierta toda clase de dudas sobre la v�a administrativa empleada. De nuevo sobrevuela la hipocres�a rampante.Gustav de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, adem�s de jefe de la centenaria Casa, es uno de los mayores terratenientes forestales privados de toda Alemania. Y aunque �l no ocupe un trono, est� muy vinculado a muchas familias reales europeas. Porque es hijo de la princesa Benedicta de Dinamarca, hermana de la anterior reina, Margarita II, y t�a del actual soberano, Federico. La relaci�n de Gustav con sus familiares daneses es estrech�sima. Como tantas veces, este julio los Sayn-Wittgenstein-Berleburg han vuelto a compartir vacaciones con Federico y la reina Mary en el palacio de Graasten, la residencia de recreo veraniego de la familia real danesa. Los peque�os Gustav y Mafalda acapararon todas las miradas cuando el nutrido grupo sali� a las puertas de la fortaleza para presenciar de cerca el cambio de la Guardia Real. A Mary se le ca�a la baba con los hijos de sus primos pol�ticos.Los monarcas daneses, de hecho, siempre han respaldado a Gustav y Carina en sus deseos de paternidad -optaron por la gestaci�n subrogada por primera vez cuando ambos contaban con 53 a�os-. As� se reflej� cuando la dinast�a danesa casi al completo y otros parientes de sangre azul como Teodora de Grecia acudieron en 2023 al bautizo del peque�o Gustav, ya heredero de los derechos din�sticos, celebrado en el Castillo de Berleburg, la joya de la corona de los Sayn-Wittgenstein-Berleburg. Por parte de Federico y Mary tal apoyo p�blico comport� cierta osad�a, puesto que en Dinamarca s�lo muy recientemente se ha aprobado una ley que permite la gestaci�n por sustituci�n si no media remuneraci�n econ�mica alguna, en cuyo caso se reconoce de inmediato la maternidad o paternidad.ABUELO FILONAZIEl que debe de estar revolvi�ndose en su tumba con todo esto es el abuelo paterno del hijo de Benedicta, Gustav Albrecht, quinto pr�ncipe de Sayn-Wittgenstein-Berleburg -fallecido en 1944-. Un filonazi que ha marcado la vida de la actual generaci�n de la dinast�a, y de qu� manera. Porque en su testamento estipul� que si cualquiera de sus sucesores se casaba con una mujer que no perteneciera como m�nimo a la alta aristocracia y fuera protestante y de raza aria, perder�a el t�tulo y el gran patrimonio familiar.Por ello, el pr�ncipe Gustav no se pudo casar hasta 2022 con Carina -plebeya, de origen sueco y mexicano, y de piel bien morenita-, despu�s de una largu�sima cruzada judicial, hasta que el Tribunal de Apelaci�n de Renania del Norte-Westfalia confirm� los derechos de Gustav como jefe de la dinast�a y consider� inv�lidas las disposiciones testamentarias redactadas durante el Tercer Reich contrarias a la actual legalidad en Alemania. Fue el matrimonio tan tard�o lo que impidi� a los pr�ncipes tener hijos de otro modo. Y las cr�ticas no les detuvieron en su empe�o.