Los pa�ses afectados protestan por la discrecionalidad de EEUU al juzgar sus leyes laborales.La nueva bater�a arancelaria de Donald Trump ha reactivado la indignaci�n de los principales socios comerciales de Estados Unidos. No s�lo por la excusa que arguye la Casa Blanca para imponer una tasa aduanera entre el 10% y el 12,5% �-la normativa contra el trabajo forzoso- sino sobre todo por la discrecionalidad aplicada por la Administraci�n republicana para determinar qu� pa�ses protegen los derechos de los trabajadores y cu�les no. Que, casualmente, coincide con los que han firmado un pacto aduanero con Trump. Entre ellos, la Uni�n Europea, que gracias a la ratificaci�n definitiva en el Parlamento comunitario el mes pasado del acuerdo firmado en julio de 2025 por la presidenta de la Comisi�n, Ursula von der Leyen, y el mandatario norteamericano en la localidad escocesa de Turnberry ver� c�mo sus productos que ya pagan otros aranceles de Washington quedan exentos de las nuevas tarifas. Aun as�, dada la inconsistencia de los posicionamientos de Trump, que se gu�a m�s por conveniencia pol�tica que por convicciones, Bruselas no deber�a bajar la guardia ni descartar futuras penalizaciones por parte de la Casa Blanca, como ya ha amagado en varias ocasiones durante los �ltimos meses. Adem�s, la previsible batalla legal que puede iniciarse contra este peculiar marco aduanero, basado en una ley de 1974, al igual que sucedi� con el anterior y llev� a su anulaci�n por parte del Tribunal Supremo estadounidense el pasado mes de febrero, prolongar� la incertidumbre sobre las tarifas aplicadas a las exportaciones con destino Estados Unidos. Esa parece ser la estrategia de la Administraci�n republicana con esta nueva oleada arancelaria para forzar a los pa�ses que todav�a no se han avenido a firmar un pacto aduanero a que lo hagan en los t�rminos neomercantilistas pretendidos por Washington. De ah� la imposici�n de elevados aranceles a Brasil (del 25%) por supuestamente no haber negociado "de buena fe" y a Canad� (del 50%, lo que la convierte en la econom�a m�s penalizada), cuyo gobierno se resiste a la renegociaci�n del tratado comercial de Am�rica del Norte que pretende forzar de nuevo la Casa Blanca, como en el primer mandato de Trump, mientras que a M�xico, dispuesto al di�logo, se le aplicar� la tarifa est�ndar del 10%. La paradoja es que los organismos internacionales dedicados al �mbito laboral catalogan el marco regulatorio canadiense de m�s garantista para los trabajadores que el mexicano.
Trump indigna m�s con sus nuevos aranceles
La nueva bater�a arancelaria de Donald Trump ha reactivado la indignaci�n de los principales socios comerciales de Estados Unidos. No s�lo por la excusa que arguye la Casa...












