Bangkok— La última ronda de subidas arancelarias anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suscitó el viernes las críticas de sus socios comerciales, entre ellos China y Japón, y el ministro de Comercio de Australia la calificó de “completamente injustificada”.La Casa Blanca anunció a última hora del jueves aranceles adicionales de entre el 10% y el 12.5% para 60 países, alegando que dichos países no habían aplicado adecuadamente la prohibición sobre los productos fabricados con trabajo forzoso.Los nuevos impuestos entraron en vigor a las 00:01 del viernes, justo cuando expiraron los provisionales que se habían decretado tras una dura derrota en el Tribunal Supremo.Varios países se oponen El ministro de Comercio de Australia, Don Farrell, rechazó las afirmaciones que vinculan a Australia —un importante exportador de carne de vacuno, oro y cobre— con la esclavitud moderna y que elevan los aranceles sobre sus exportaciones a Estados Unidos al 12.5 %, desde el 10% impuesto tras las subidas del «Día de la Liberación» de Trump el año pasado. “Creemos que, de entre todos los países del mundo, Australia sí se toma en serio el tema de la esclavitud, la esclavitud moderna, y seguirá haciéndolo”, declaró Farrell a los periodistas en Adelaida.Farrell afirmó que Australia considera que los nuevos aranceles son “totalmente injustificados y seguiremos presionando al Representante de Comercio de Estados Unidos para que elimine todos los aranceles sobre los productos australianos”.El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, afirmó que los aranceles que afectan a su país —también del 12.5%— eran “extremadamente decepcionantes”, injustificados y perjudiciales para el comercio.Una investigación estadounidense en la que se basan los aranceles no aportó pruebas significativas que respaldaran las acusaciones de trabajo forzoso.“Los aranceles no son la solución: aumentan los costes y la incertidumbre para las empresas”, escribió en X.La responsable de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, cuestionó la postura de Washington en declaraciones a Channel News Asia.“Si comparamos nuestra legislación laboral con la de Estados Unidos, quiero decir que nosotros tenemos vacaciones pagadas y muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados, así que realmente no tiene fundamento”, afirmó Kallas.1 / 11 | Amigos millonarios de Trump que perdieron billones en un solo día por los aranceles. El pasado 2 de abril el presidente Donald Trump anunció el "Día de la Liberación". - The Associated PressSingapur, que también se enfrenta a un arancel del 12,5 %, reiteró a través del Ministerio de Comercio e Industria su postura de no tolerar el uso del trabajo forzoso e indicó que «seguirá dialogando con el USTR (Representante de Comercio de Estados Unidos) para explorar opciones».Algunos esperan evitar el aumentoJapón también protestó por el arancel del 12.5 % aplicado a sus exportaciones y señaló que Tokio había recibido garantías del Gobierno de Trump de que no habría más aranceles, además de un acuerdo previo sobre unos tipos de importación a Estados Unidos del 10%.“Tenemos entendido que ambas partes siguen comprometidas con ello’, declaró el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara.“Es lamentable que la medida imponga aranceles alegando la inexistencia de medidas que prohíban las importaciones de productos fabricados mediante trabajo forzoso, a pesar de que la industria y el comercio de Japón cumplen con las normas internacionales”, añadió Kihara.El Ministerio de Comercio de Corea del Sur señaló que el anuncio había disipado en parte la incertidumbre sobre la política comercial estadounidense, pero advirtió de que la investigación en virtud de la Sección 301 sobre los supuestos excesos de producción en Corea sigue abierta.Los aranceles combinados sobre las exportaciones surcoreanas no deberían superar el 15%, según ha indicado el ministerio en un comunicado.Tailandia señaló que está sujeta al nuevo arancel del 12.5% en virtud de la disposición sobre el trabajo forzoso, pero la medida exime a unos 2,120 artículos, que representan más de la mitad del valor de los productos tailandeses exportados a Estados Unidos.Por su parte, el Gobierno de Uruguay destacó el viernes en un comunicado que el 77. % de los productos gravados por Estados Unidos quedan exentos de los nuevos aranceles, que en el caso de Uruguay pasarán del 10 al 12.5 % en algunos productos.Los principales productos exentos son la carne de vacuno, la pasta de celulosa, la madera y las naranjas, entre otros. La ganadería y los productos derivados de la silvicultura fueron los principales bienes de exportación el año pasado.Se ven afectados el sebo bovino, los productos químicos, la madera para la construcción, las mandarinas, la soja y la miel, respecto a los cuales «el Gobierno seguirá trabajando para mitigar el impacto» de la medida.China se opone a los aranceles unilaterales El Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró que «se opone a cualquier tipo de arancel unilateral» en respuesta a los nuevos aranceles del 12.5%, reiterando así la postura que Pekín mantiene desde hace tiempo.“Las guerras arancelarias y las guerras comerciales no benefician a ninguna de las partes”, afirmó el portavoz del ministerio, Lin Jian, en una rueda de prensa habitual.Las tensiones comerciales han empañado las relaciones entre China y Estados Unidos, dos de las mayores economías del mundo, ya que los elevados aranceles impuestos por Trump el «Día de la Liberación» provocaron una fuerte caída de las exportaciones chinas a Estados Unidos.Se espera que Trump y su homólogo chino, Xi Jinping —que acordaron crear nuevas comisiones de comercio e inversión en una reunión celebrada a mediados de mayo en Pekín— vuelvan a reunirse en septiembre.Sin embargo, algunos exportadores chinos señalan que, por el momento, el impacto es limitado, ya que los últimos aranceles impuestos por Washington siguen siendo inferiores a los del año pasado, que inicialmente se situaban en el 34%.“Por supuesto, sería mejor que no existieran (los aranceles)“, comentó Richard Chan, gerente de Golden Arts Gifts & Decor, una empresa que fabrica árboles y adornos navideños en la ciudad de Dongguan, en el sur de China, y los comercializa en todo el mundo, incluso a la cadena de supermercados estadounidense Walmart.No obstante, la proporción de ventas de Golden Arts a Estados Unidos ya ha disminuido debido a que los aranceles impuestos por la Casa Blanca han aumentado la incertidumbre. Chan explicó que han reorientado sus ventas hacia Europa, que ahora representa cerca del 70 % de sus ventas.Últimos impuestos podrían mantenerseWendy Cutler, exalta funcionaria comercial de Estados Unidos, afirmó que la última ronda de aranceles no deparó «muchas sorpresas», ya que oscilan únicamente entre el 10% y el 12.5%.La oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos dedicó cuatro meses a investigar los fundamentos de dichos aranceles para cumplir con los requisitos legales de la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974.“El tiempo dirá si el tercer intento de imponer aranceles es el definitivo y si esta medida resiste los recursos legales”, afirmó Cutler, vicepresidenta sénior del Asia Society Policy Institute.“Estas tasas tienen menos probabilidades que las anteriores de ser anuladas por los tribunales estadounidenses”, señaló.Además, añadió que en otoño podrían imponerse más aranceles relacionados con supuestas sobrecapacidades estructurales de los socios comerciales.Expertos afirman que podrían ser menos perjudiciales“Washington tiende, en general, a agravar las tensiones comerciales”, escribió William Bratton, de BNP Paribas, en un informe de análisis publicado el viernes.“Sin embargo, por el lado positivo, estos aranceles son más bajos que los anteriores aranceles “recíprocos” (de la Ley de Poderes de Emergencia) y parecen eximir a una parte sustancial de los flujos comerciales actuales entre Asia y Estados Unidos", señaló.La Casa Blanca incluyó numerosas excepciones arancelarias, entre ellas para productos que Estados Unidos no fabrica, señaló Cutler.“Esto debería reducir el impacto de estos impuestos. No obstante, contribuirán a que los precios sean más elevados tanto para los consumidores finales como para las empresas que importan insumos y maquinaria”, afirmó.Rechazo inmediato, jurídico y políticoLa reacción negativa, tanto jurídica como política, no se hizo esperar.El Liberty Justice Center, que impugnó con éxito los aranceles anteriores, presentó una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos en Nueva York para impugnar la medida.El grupo calificó los nuevos aranceles como un pretexto para permitir que Trump mantenga un muro arancelario en torno a la economía estadounidense, después de que el Tribunal Supremo anulara los aranceles que había ordenado el año pasado.«El Gobierno dejó que expirara un arancel general y, de inmediato, lo sustituyó por otro al amparo de una ley diferente», señaló Sara Albrecht, presidenta del centro. «Cambiar la ley no cambia el derecho. Cada autoridad arancelaria tiene sus límites, y cada Gobierno debe respetarlos».La diputada demócrata Linda Sánchez cuestionó los motivos que subyacen a la última oleada de aranceles.“Si hablaran en serio, no estarían aplicando el mismo tipo arancelario a China —uno de los peores infractores en materia de trabajo forzoso de todo el mundo— que a países como Australia", afirmó. “Aunque, de nuevo, a diferencia de China, Australia no fabrica ningún producto de la corporación Trump”.La senadora demócrata Kirsten Gillibrand afirmó que serán los estadounidenses quienes paguen los nuevos aranceles.“En lugar de seguir adelante con su desastroso plan arancelario, el presidente debe anteponer los intereses del pueblo estadounidense y revocar estas políticas perjudiciales que están haciendo que la vida cotidiana de los estadounidenses resulte sencillamente inasequible”, afirmó Gillibrand. “En casa, en Nueva York y en todo el país, la gente está pasando apuros y necesita un respiro”.