Actualizado Viernes,
julio
21:50Albert Serra no habr�a filmado a Roca Rey en Santander como hace tres a�os con aquel corrid�n de Ba�uelos en tarde hom�rica y, por tanto, este triunfo no aparecer�a en Tardes de soledad. Serra prescindi� en su montaje de las plazas donde el toro menor desdec�a la �pica de Andr�s al lado de su espigada figura. El torero peruano se enfad� porque aspiraba a una hagiograf�a y a salir toreando como Pep�n Mart�n V�zquez en Currito de la Cruz, cosa del todo imposible y que, precisamente, ped�a el chico Ermita�o de Juan Manuel Criado, que fue un gran toro. Lo desorej� a su aire, y eso es mucho aire. Un hurac�n.La plaza de Cuatro Caminos volvi� a los d�as anteriores previos a que Victorino devolviese el respeto al toro bravo. Tom�s Bastos tom� la alternativa proyectando algunas luces de esperanza cuando la tarde mor�a."�El novillo est� inv�lido!", gritaron con guasa. El bonito torito -mod�licas hechuras en diminutivo- del doctorado de Tom�s Bastos perd�a las manos en ese instante justo, en el exigente remate del quite. No las volvi� a perder, pero de racita tampoco ven�a sobrado. La carita suelta, noble condici�n y ya. Dur� poco. Esto es: unos pases cambiados por la espalda y dos series de derechazos. Ya quiso tablas. Una de naturales, unos circulares invertidos y unas bernadinas que pusieron a cien al personal. De tal modo, que pidieron la oreja despu�s de un bajonazo -aviso- y un golpe de descabello. As� ven�a la gente. Bastos salud� una ovaci�n.Una voz similar encaj� Roca Rey cuando se dirig�a a la devoluci�n de trastos: "�Es un buen novillo!". Realmente, Ermita�o se escurr�a mucho, lavad�simo desde la cara hasta el rabo. Posiblemente era menos que el torito anovillado de Morante que provoc� cr�nicas sulf�ricas -�una becerrada!- el otro d�a. Lo que fue es muy bueno, extraordinario. Sostuvo un ritmo fabuloso, siempre con un tranco m�s, una definici�n preclara, hecha de calidades para el toreo. Tuvo, sin embargo, rock and roll. Roca lo salud� con una cadena chicuelinas -no lo sangr� nada en el caballo-, quit� con una mara�a de gaoneras y abroch� a una mano, por delante y por detr�s la brionesa, que no creo pierda su casto nombre. La descripci�n de la faena podr�a seguir en esta l�nea de lista de la compra: unos estatutarios, dos rondas de derechazos y tres golpes de flequillo. Un pu�ado de naturales muy largos -p�ngamelos maduros y m�s despacio-, cuarto y mitad se pases cambiados, cien gramos de circulares invertidos y un kilo de bernadinas apretad�simas. Andr�s se pod�a haber llevado a Ermita�o debajo del brazo. El espadazo lo despen� con rectitud e inapelable contundencia. Cayeron las dos orejas y lleg� a pedirse la vuelta al ruedo para el gran (sic) toro de Juan Manuel Criado. Supongo que en televisi�n (OneToro) todo dar�a mucho cl�sico y lento, con su armon�a.No dio para mucho un tercero bajo como un capato, guapa cara, redondito, sin poder ninguno y, para m�s inri, gazap�n y haciendo hilo. Pablo Aguado no se lo sacaba nunca de encima, sin salirse jam�s la embestida de la suerte. Quitando un torero principio al paso, no qued� mucho en limpio. Lo mat� bien.Como cuarto de la corrida -cuando subi� el nivel de respeto- salt� un toro m�s aparente, simpl�n, de marcadas querencias, bruto, queriendo arrollar. Un comportamiento con el que Roca Rey interesa m�s, pues exige su poder y su capacidad. Renunci� a hacerse con los mandos en los tercios previos, reserv�ndose para la tercio de muleta, cuando abri� faena con un absurdo pase por alto: el toro se fue a la querencia como si le hubieran abierto las puertas del campo. El m�rito en determinados pasajes qued� tan patente como el estancamiento en su evoluci�n. Dir�a m�s: su involuci�n. Hace cinco a�os se monta encima de este mismo manso desclasado, que no fue un imposible, y adem�s, se lo hace mejor. Cobr� una estocada, tras el largo empe�o, que necesit� se varios golpes de verduguilo.Pablo Aguado casi arregla al final el poco tacto que aplic� a un quinto de cualidades precisas para �l. Ven�a pidiendo sensibilidad, las medias alturas, caricias. Aguado ya hab�a empezado mal, sentado en el estribo, estrellando al toro contra las tablas. En ocasiones, hall� en b�lsamo de sus yemas y entonces surg�a, por una y otra mano, el toreo sutil, la cadencia, la elegancia; otras veces, demasiadas, no afin� los toques. Hasta que al final, ya digo, de uno en uno, soltando la sevillan�a del cartucho de pescao, sac� a pasear la naturalidad, la torer�a no vista en toda la tarde. Rodilla en tierra levant� los �ltimos pasajes hermosos. No s� si tanto para cortar la oreja que debi� cortar de verdad. Un pinchazo y estocada.A �ltimas, un sobrero de Criado sustituy� a un toro descoordinado. Y fue buen toro aunque apag�ndose antes de hora. El portugu�s Tom�s Bastos se arrebat� con el capote y explic� con la muleta cosas que nos llevaron a hablar de �l de novillero en ocasiones. Trat� de que la efem�rides no pasase en blanco y, al final, cort� una oreja. Que mucho me temo s�lo servir� para adornar la fecha.






