¿Qué pasaría si una obra de teatro pudiera cambiar la manera en que entendemos una enfermedad? Esa es la propuesta de Olivia, una puesta que trasciende el escenario para convertirse en un espacio de reflexión sobre la salud cognitiva.La obra, que se presenta los jueves a las 20 en San Abasto (Sánchez de Bustamante 632, CABA), es idea del vecino de San Fernando Dani Macri. Con el apoyo del Instituto Global de Salud Cerebral (GBHI) propone un recorrido íntimo por la mente de una mujer que atraviesa un deterioro cognitivo progresivo y propone conversar sobre una enfermedad que todavía está rodeada de mitos y desinformación.Dani Macri es el "ideador", productor general y uno de los protagonistas de Olivia. Creció en el barrio “Las mil viviendas” del FONAVI, durante los años 2023 y 2024 fue becado en San Francisco por el GBHI para participar en el programa de liderazgo donde se forman personas de todo el mundo en equidad de acceso a la salud.Argentina fue una de las seleccionadas para afianzar el vínculo entre ciencia, arte y comunidad, en el marco del décimo aniversario de la institución. Macri encontró en el teatro el espacio ideal para instalar una conversación que trascienda la sala: "La cultura tiene la posibilidad de poner un tema sobre la mesa. Llevarnos preguntas y un tema sobre el cual charlar o al menos dedicarle un poquito de atención", afirma.Las presentaciones incluyen un panel integrado por especialistas en neurociencias, investigadores y el elenco. El público puede profundizar sobre la enfermedad y dialogar con quienes trabajan diariamente en su estudio. La propuesta fue construida junto a profesionales de distintas disciplinas, entre ellas la neurocientífica Sol Fittipaldi, investigadora de la Universidad de San Andrés y miembro del Instituto Global de Salud Cerebral. Para ella uno de los principales desafíos sigue siendo derribar una idea profundamente instalada: "Hoy sabemos que envejecer y desarrollar una demencia no son lo mismo. La edad es el principal factor de riesgo, pero la gran mayoría de las personas mayores nunca desarrolla una demencia", explica."La evidencia acumulada en las últimas décadas mostró que alrededor del 56% de los casos en América Latina podrían prevenirse actuando sobre factores modificables como la hipertensión, la diabetes, la pérdida auditiva, el sedentarismo, el tabaquismo, la depresión o el aislamiento social", agrega. La prevención ocupa un lugar central en la obra. Fittipaldi resume: "Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para cuidar el cerebro. Es importante construir hábitos saludables como hacer actividad física, dormir bien, controlar los factores cardiovasculares y mantenerse intelectualmente y socialmente activo durante toda la vida". Incluso, remarca que "a los 70 años, el mensaje sigue siendo optimista, mantenerse activo física, mental y socialmente continúa teniendo beneficios".Durante el proceso creativo, Macri también descubrió la importancia de desmontar el vínculo automático entre vejez y demencia: "Decidimos focalizar y decir: '¿cuál es el mensaje central que queremos dar?'. La demencia no es parte del envejecimiento común, es una enfermedad que se da en el cerebro", sostiene. Para el actor, comprender esa diferencia permite mirar la enfermedad desde otro lugar y favorecer una detección más temprana.La obra también pone foco en los cuidadores quienes muchas veces quedan invisibilizados. Para la investigadora Hablar de demencia implica hablar de políticas públicas de apoyo a los cuidadores: “Cuidar a quien cuida no solo mejora la calidad de vida del paciente, sino que también protege la salud física y mental de quienes sostienen ese cuidado día a día".Lejos de construir un relato dramático, Olivia incorpora el humor como una herramienta para atravesar una realidad dolorosa. Según Macri, esa fue una decisión consciente desde el trabajo de dirección de José Luis Arias: "El mensaje ya es trágico porque el tema es un tema difícil de abordar, lo que la obra hace es ponerle un envase un poco más amigable a un contenido que en definitiva es más denso", explica.Desde la neurociencia, Fittipaldi coincide con esa mirada: "El humor, cuando surge con respeto y empatía, puede ser una herramienta muy poderosa. Reduce el estrés, facilita la comunicación y ayuda a mantener el vínculo humano más allá de la enfermedad. No significa minimizar lo que ocurre, sino encontrar espacios donde la conexión emocional siga siendo posible".Para Fittipaldi, "Olivia" demuestra: "El arte logra algo que a veces la ciencia no puede, acercar una experiencia compleja de una manera profundamente humana. Eso ayuda a reducir el estigma y a que las personas hablen abiertamente sobre la demencia". Además, señala que "esa mayor conciencia también puede favorecer la detección temprana", conocer los primeros síntomas hace que más personas consulten a tiempo.Porque, como también recuerda Fittipaldi: "la prevención y el diagnóstico temprano no dependen solamente de los médicos o de los investigadores. También dependen de una sociedad que comprenda qué es la demencia y deje de verla como un tema del que no se habla". Olivia demuestra la cultura puede convertirse en una herramienta de salud pública, una obra que emociona, invita a conversar y acerca el conocimiento científico desde un lenguaje capaz de generar empatía. Olivia se presenta que se presenta los jueves a las 20 en San Abasto (Sánchez de Bustamante 632, CABA), para mas información sobre funciones y prevención de la demencia @olivialaobra.
La obra teatral que "baja" el drama de la demencia al llano y propone debatir sobre salud mental
Se llama Olivia y la creó Dani Macri, vecino de San Fernando. Tras cada función hay un panel de expertos, que buscar instalar que la mitad de los casos son evitables y no es un problema aislado de la tercera edad.









