Desde el domingo 31 de mayo, y a lo largo de cuatro funciones, el Teatro Colón presenta en calidad de estreno mundial Dementia, obra comisionada a dos artistas argentinos de proyección internacional: el compositor Oscar Strasnoy y la novelista Ariana Harwicz. El libreto de Dementia, ópera en tres cuadros y epílogo, presenta a una pareja principal –una Escritora y un Traductor– desdoblados en diferentes etapas de su vida: 25, 50 y 75 años. Florencia Burgardt y Sebastián Angulegui encarnarán a la pareja de 25 años; Daniela Tabernig y Alejandro Spies, a la de 50; y Monica Ferracani y Víctor Torres, a la de 75. En el podio, guiará musicalmente Tito Ceccherini. La puesta en escena es de Mariano Pensotti y la escenografía y el vestuario son de Mariana Tirantte.El proyecto surgió durante la administración previa a la actual, y Strasnoy se encarga de remarcar a Ñ: “La presente dirección del Teatro, al contrario de lo que se hace generalmente, respaldó el proyecto iniciado por la gestión anterior e hizo todo lo posible para que se llevara a cabo, a pesar de las dificultades que enfrentó al asumir. Gerardo Grieco y Andrés Rodríguez defendieron con uñas y dientes el estreno de la ópera”.–¿Había una idea previa de colaborar con Ariana?–En mayo de 2022, Jorge Telerman se enteró por Pablo Maritano de que yo estaba en Buenos Aires y me pidió que pasara a verlo. En ese primer y único encuentro me dijo que quería encargarme una ópera con libreto de alguna escritora argentina. Pregunté a amigos cuál podía ser una buena idea. Alejandro Tantanian, que tiene ideas infalibles, me recomendó Las primas, de Aurora Venturini, que me encantó leer, pero la autora ya no era de este mundo y Telerman quería una colaboración entre artistas vivos, lo que me pareció y me sigue pareciendo una buena idea. Él mismo me sugirió que leyera a Harwicz. Yo no la conocía. Leí sus primeras novelas. El estilo feroz y tajante me pareció una buena base para un libreto. El diálogo con ella fue siempre telefónico, fluido y divertido. Estoy acostumbrado a trabajar con escritores sin experiencia en ópera. En el caso de Ariana, fue particularmente fructífero porque ella tiene una verdadera obsesión con la música y un buen oído.–Harwicz relató que debió adaptar su discurso a las necesidades musicales. –No creo que haya tenido que adaptar gran cosa. Yo cambié algunas palabras por cuestiones de fluidez musical o de acentuación, nada que haya cambiado la esencia del texto. Pensotti aportó algunas ideas dramatúrgicas, pero tampoco grandes cambios. Los tres, los cuatro si sumamos a Mariana Tirantte, tuvimos un diálogo muy amistoso, basado en el respeto que tenemos por el trabajo de los otros. La idea es intervenir lo menos posible en las especialidades de los demás y todos defendimos ese principio. Ariana, en ese sentido, es la más respetuosa de todos, tal vez porque, por la naturaleza del proceso de creación de una ópera (se necesita primero un libreto para poder construir todo el resto), el libretista es el primero en terminar su trabajo. Ella terminó, básicamente, hace unos tres años. Lo que vino después fueron correcciones y capas de interpretación de su texto.–Algunos compositores necesitaron escribir música vocal en otros idiomas para tener una distancia del propio. ¿Trabajar con un lenguaje tan cotidiano como el de este libreto implicó algún desafío en particular?–Es complicado escribir en una lengua cercana. Además el castellano es un idioma muy ligado a músicas populares límpidas y directas. El castellano operístico suena inevitablemente a bolero descompuesto. Yo había trabajado tres veces en castellano, con dificultad y placer, la primera vez con Tantanian (Fábula, de 2005), la segunda con Alberto Manguel (Un retour, de 2009) y por último con Copi (Cachafaz, de 2010), en este último caso usando un texto póstumo, sin poder negociar con el autor. La dificultad mayor, en cualquier idioma, es el realismo. Cuanto más alejado de la realidad, mejor funciona un texto cantado. Fábula y Cachafaz eran en verso, lo que los aleja automáticamente de la lengua cotidiana. Ariana usa un lenguaje raro que, aunque no sea en verso, tiene poco que ver con lo cotidiano. Eso lo hace compatible con la música.*La ópera Dementia se presenta el 31 de mayo, a las 17, y el 2, 4 y 6 de junio, a las 20, en el Teatro Colón, Libertad 621.PC