Mientras sigue el avance del fuego y los incendios de Madrid se unen en uno solo, miles de efectivos trabajan para evitar que este confluya con el de Ávila en un mismo frente común. La batalla contra el fuego se libra sobre el terreno, pero pone sus ojos en las condiciones meteorológicas, determinantes en estos casos. El viento, el calor y la baja humedad son lo contrario a un aliado en la extinción de las llamas y los tres factores están convergiendo en los incendios por los que el Gobierno ha declarado la emergencia nacional.

Así lo detalla en conversación con elDiario.es el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) Rubén del Campo, que explica que este es el motivo por el que este viernes la situación ha sido de “peligro extremo”. Aunque en la zona han bajado las temperaturas con respecto a los días previos, hablamos todavía de registros muy elevados, de más de 30 grados, lo que sumado a una baja humedad relativa y a un viento que “se va a ir intensificando” en las próximas horas —con rachas de entre 30 y 50 kilómetros por hora—, suponen un desafío para el control del fuego.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, advirtió durante la mañana de un “día crítico” y la situación ha obligado ya a desalojar y confinar en sus pueblos a casi 60.000 personas.