Isabelle Huppert y Han Kang nunca se hab�an conocido m�s all� de sus respectivas pel�culas y libros. El encuentro se produjo en una peque�a librer�a de Se�l, previa a la participaci�n de la actriz en el Festival de Avi��n, en el patio de honor del Palacio de los Papas. Los d�as 15 y 16 de julio, Isabelle Huppert, junto a la actriz coreana Lee Hye-young y bajo la direcci�n de la formidable directora teatral y adaptadora de textos Julie Deliquet, ofreci� una lectura escenificada del primer cap�tulo de Imposible decir adi�s, la �ltima novela de la ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2024.Antes de su encuentro y de la actuaci�n, Huppert y Kang conversan por videoconferencia y, para nuestra sorpresa, la magia surte efecto: desaf�an las pantallas y se muestran cordiales, m�s all� de las barreras del idioma y los husos horarios.Imposible decir adi�s (escrita en 2021 y publicada en Espa�a en 2024 por Random House) es una exploraci�n po�tica e �ntima de la historia personal de un pa�s y del mundo interior de los personajes que la narran. Un arte narrativo �nico que tambi�n encontramos en otras obras de Han Kang (en particular, Blanco y La vegetariana), donde el misterio, la poes�a y la atenci�n a los m�s m�nimos detalles, bajo su pluma, hacen que el libro se lea de un tir�n.P. Los europeos desconocen o conocen muy poco la masacre de la isla de Jeju de 1948, en la que muri� el 10% de la poblaci�n de Corea del Sur y que constituye el n�cleo de su novela Imposible decir adi�s. �Creci� conociendo esta tragedia, se�ora Han? �O ten�a un conocimiento difuso al respecto?Han Kang. Nac� en 1970, as� que a�n no hab�a nacido cuando se produjo esa masacre, que se mantuvo en silencio hasta principios de la d�cada de 2000. No fue hasta 2003 cuando el Gobierno present� oficialmente sus disculpas y estableci� una fecha de conmemoraci�n.Isabell Huppert. Me parece muy sorprendente que durante d�cadas fuera imposible siquiera mencionar que hab�a ocurrido algo en la ciudad de Jeju...H.K. S�, y lo mismo ocurre con los numerosos episodios tr�gicos que siguieron a la colonizaci�n japonesa, el fin de la Guerra de Corea en 1953 y la dictadura posterior... Incluso en la esfera privada, el trauma era tal que ni se planteaba hablar de ello. A los 27 a�os dej� mi primer trabajo y me instal� en Jeju. Fue en esa �poca, gracias a los habitantes de la isla, cuando conoc� con mayor precisi�n los detalles concretos de aquella masacre. Algunos de ellos eran entonces ni�os; otros, adultos muy j�venes. Hab�an sido testigos de lo ocurrido.P. Aunque su libro est� muy bien documentado, es a trav�s de la poes�a, la descripci�n de la nieve, el peso de un pajarito o incluso el enigma de la amiga que vive en Jeju como comprendemos la matanza y la dificultad de acceder al pasado... �Parti� de los testimonios directos que escuch� cuando ten�a 27 a�os?H.K. Si hubiera empezado a documentar este libro entonces y lo hubiese trabajado hasta publicarlo, 30 a�os despu�s, ser�a una persona extremadamente paciente... Pero no es as�. La inspiraci�n para esta novela se remonta a 2014, justo despu�s de la publicaci�n de Actos humanos (Random House), que trata sobre otra masacre ocurrida en 1980 en Cant�n [en China]. En el libro cuento la historia de una v�ctima de 15 a�os y, tras esa publicaci�n, tuve un sue�o muy extra�o que constituye las dos primeras p�ginas de Imposible decir adi�s. En �l, corro por medio de una llanura llena de �rboles negros sin ramas. Era un sue�o que me persegu�a. Volv� a la isla de Jeju en 2018, lo que reaviv� el recuerdo de mi primera estancia all�. Al volver a encontrarme con los habitantes, al escuchar su dialecto, al pasear con el viento, poco a poco me entraron ganas de escribir esta novela que mezclara todos esos elementos de la isla. Y entonces pens� que aquel antiguo sue�o quiz� estuviera relacionado con la historia de Jeju. Y que, m�s all� de esa tragedia, ten�a un car�cter universalI.H. Al leer Imposible decir adi�s, una se ve envuelta en un viaje entre el sue�o y la realidad. La dimensi�n on�rica se hace palpable gracias a la presencia de la nieve, que difumina las formas e incluso envuelve los pensamientos. Sus propios sue�os est�n muy presentes en sus escritos...P. Se ve lo terrible que resulta soportar la masacre de Jeju para toda una poblaci�n que no la vivi� directamente. Y usted, se�ora Huppert, �se siente tambi�n marcada por un pasado que desconoce y que, sin embargo, la define?I.H. Un pasado que desconozco, s�. Pero en lugar de partir de cuestiones personales, me llama la atenci�n que en Francia se haya tardado mucho tiempo en reconocer toda la realidad de la Segunda Guerra Mundial. Al principio se acept� sin reparos el mito de que toda Francia formaba parte de la Resistencia. Aunque se conoc�an los hechos de colaboraci�n, durante mucho tiempo se minimiz� la responsabilidad del Gobierno de Vichy. �Sabes que Marc Bloch, un gran historiador, miembro de la Resistencia ejecutado por la Gestapo y detenido gracias a la colaboraci�n de un grupo de franceses, acaba de entrar en el Pante�n junto a su esposa, que tambi�n muri� a causa de las circunstancias de esa guerra? La Rep�blica francesa reconoce hoy de forma espectacular el papel de algunas personas durante la Segunda Guerra Mundial.H.K. Es muy conmovedor. Y esa emoci�n la sent� durante mi trabajo documental sobre Imposible decir adi�s. 60 a�os separan la masacre del inicio de la redacci�n de mi libro, cuando descubr� archivos y testimonios ocultos. Entonces pens� que algunas personas hab�an arriesgado la vida para reunir todos esos rastros y no decir un adi�s definitivo a todas aquellas personas desaparecidas. La solidaridad entre las personas para preservar la memoria me conmueve tanto como la incorporaci�n al Pante�n de este historiador, que no es fruto del esfuerzo de una sola persona, sino de la voluntad de una comunidad humana que no se resigna al olvido.I.H. No es del todo casualidad que hoy, en Francia, se estrenen varias pel�culas que retoman este periodo de resistencia y colaboraci�n. Y lo magn�fico de Imposible decir adi�s es que el descubrimiento de aquel episodio, durante mucho tiempo ignorado, se plasma mediante una escritura on�rica, pero concreta. Se percibe la sensaci�n de la nieve, se ve cada uno de los copos. Nunca hab�a experimentado nada parecido al leer una descripci�n de un paisaje. Normalmente, eso se queda en lo pict�rico. Y est� esa escritura compuesta por detalles precisos: la descripci�n de los gestos, la simple menci�n de unos vaqueros y una camiseta que lleva un personaje...H.K. Cuando escribo, intento que las palabras sean una corriente el�ctrica entre los lectores y yo. Me ha llevado siete a�os escribir esta novela. Y cada invierno, sal�a en cuanto nevaba. Tocaba la nieve, observaba la sensaci�n cuando se desvanec�a en la palma de mi mano. Intentaba grabar esos instantes en mi cuerpo y en mi mente. Pero, Isabelle, quiero devolverte el elogio. Cuando te veo actuar, tambi�n percibo los instintos del personaje que encarnas a trav�s de un sinf�n de peque�os detalles.Han Kang:"Cuando escribo, intento que las palabras sean una corriente el�ctrica entre los lectores y yo"Isabelle Huppert:"La amistad se manifiesta tanto en los actos como en los pensamientos"P. En Europa, las primeras editoriales que la descubrieron eran peque�os sellos independientes. �Qu� nos cuenta su trayectoria en una �poca en la que el �xito de las pel�culas o los libros se mide por su rentabilidad inmediata?H.K. Gracias a personas que trabajan con pasi�n como Pierre Bisiou, mi editor franc�s en Serpent � Plumes, los artistas pueden seguir creando. Le estoy muy agradecida. Me interesan mucho las peque�as empresas, las editoriales y las librer�as. Su papel es fundamental para la difusi�n de las obras. Yo misma soy la encargada de una peque�a librer�a independiente desde hace ocho a�os, pero, por desgracia, el edificio en el que tengo alquilado el local se ha vendido y mi librer�a cerrar� ahora, lo cual lamento mucho. Es muy importante preservar estas estructuras.P. La amistad entre dos mujeres ocupa un lugar central en la novela. Algo poco habitual: se manifiesta en la posibilidad de no decirse todo. �Qu� papel desempe�a en sus vidas?H.K. A diferencia de otros v�nculos afectivos, la amistad no implica posesi�n. Quer�a a toda costa que fueran dos amigas las que llevaran el peso de la historia y que se las viera mir�ndose la una a la otra. Descienden juntas a las profundidades del abismo para encender all� una vela. Esa imagen era fundamental para m�.I.H. S�, es muy bonito. La amistad se manifiesta tanto en los actos como en los pensamientos. Aunque no siempre veamos a nuestros amigos tanto como nos gustar�a, o como deber�amos, sabemos que esas personas existen. Algunas vidas son tan ajetreadas que disponemos de mucho menos tiempo del que har�a falta para cultivar o mantener esas amistades, pero nunca olvidamos que est�n ah�.P. �A veces pensaba que ese interminable aplazamiento formaba parte del proyecto�, dice la narradora de Imposible decir adi�s. �Es eso algo inherente a la escritura?H.K. A menudo el trabajo no avanza como me gustar�a; pruebo varias versiones diferentes de un mismo texto, escribo 100 p�ginas que luego borro... Pero las sucesivas versiones van consolidando las reescrituras. Creo que la interrupci�n de un proceso de escritura nunca es en vano. Los intentos se plasman en la redacci�n final, en la finalizaci�n de la obra.I.H. �Est�s escribiendo ahora mismo?H.K. No voy a desvelarlo todo, pero me gustar�a retomar la historia de una amistad entre dos mujeres en un relato corto.
Cuando Isabelle Huppert conoci� a Han Kang: "La solidaridad entre las personas para preservar la memoria es conmovedora"
Isabelle Huppert y Han Kang nunca se hab�an conocido m�s all� de sus respectivas pel�culas y libros. El encuentro se produjo en una peque�a librer�a de Se�l, previa a la...







