En el Alpe d’Huez de los bandoleros danzan Carapaz, Kuss, Lenny. De pie en la bicicleta, manos abajo en el manillar, esprintan, se atacan, se desafían. Forman una partida legendaria, grandes figuras de la montaña, de los Alpes, de los Pirineos, de Sierra Nevada, de Andorra y del Mont Blanc. Esprinta el ecuatoriano insaciable; le responde el kid de Durango, Colorado, y luego es el turno del neto de Mariano Martínez. Componen un hermoso ballet que se abre rítmico paso a través del rave gigantesco que son las 21 curvas que pautan los 13,8 kilómetros de subida regular al 8,1%. Son 600.000 personas cargadas ya con 48 horas de música, química e impaciencia en el corazón de los Alpes las que esperan la llegada de los bandidos y de los campeones en el estadio vertical y gigantesco. De los perseguidos a los que su corazón les prohíbe unirse para defenderse juntos. Son bravos. Peleones. Son grandes. Del perseguidor que los alcanza, una bici con alas de mariposa, ligera, pedaladas sutiles como pompas de jabón, fulminadoras como la mirada de un amor desafiante. De Tadej Pogacar, juez supremo que a nadie perdona.𝙀𝙇 𝙈𝙄𝙏𝙊 𝘿𝙀𝙇 𝙎𝙄𝙂𝙇𝙊 𝙓𝙓𝙄 𝙀𝙉 𝙇𝘼 𝘾𝙄𝙈𝘼 𝙈𝘼́𝙎 𝙈𝙄𝙏𝙊𝙇𝙊́𝙂𝙄𝘾𝘼 𝘿𝙀 𝙇𝙊𝙎 𝘼𝙇𝙋𝙀𝙎A lo grande, atacando a 11km y yéndose en solitario hasta cazar a todo el que estaba delante.TADEJ POGACAR GANA EN SOLITARIO EN EL ALPE D'HUEZ#TDF2026 #TourRTVE24j pic.twitter.com/my1Xs7n6vq— Teledeporte (@teledeporte) July 24, 2026