Una de los principales temores de expertos y gobiernos respecto a la inteligencia artificial (IA) es la capacidad que puede tener para rebelarse ante sus creadores, es decir, los humanos, sortear las medidas de seguridad que la rodean y actuar por libre. Ahora, un experimento ha revelado que actúan precisamente así.El Instituto de Seguridad de la IA (AISI) es una organización de investigación dependiente del Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido cuyo objetivo es "proporcionar a los gobiernos una comprensión científica de los riesgos que plantea la IA avanzada".Este organismo ha examinado cinco motores IA (GPT-5.4, GPT-5.5, GPT-5.5 Sol, Claude Opus 4.7 y Claude Mythos Preview) y los resultados de su ensayo son preocupantes.Tal y como recoge el Daily Mail, la prueba consistía en instar a los sistemas a detectar caracteres ocultos, pero después de que se les ordenara no hacer trampa.Lo llamativo es que todos los modelos intentaron buscar respuestas en internet e incluso trataron de provocar que el sistema de evaluación filtrara información. Incluso hubo algunos que intentaron acceder a la prueba ejecutando un código externo.El AISI advierte de que existe un "breve plazo para prepararse antes de que las capacidades cibernéticas de vanguardia actuales puedan ser accesibles sin las mismas medidas de seguridad".El resultado de este ensayo llega pocos días después de que los creadores de OpenAI admitieran esta semana que su inteligencia artificial pirateó los servidores de Hugging Face en un "incidente cibernético sin precedentes".