Lo que hasta ayer parecía el guión de una película de ciencia ficción, acaba de pasar en la vida real. Dos modelos avanzados de inteligencia artificial de OpenAI rompieron su jaula virtual, se conectaron a internet y salieron a hackear empresas. ¿El insólito motivo? Querían hacer trampa en un examen. El nivel de autonomía que mostraron estos sistemas encendió todas las alarmas en Silicon Valley y dejó al descubierto que el desarrollo tecnológico está avanzando mucho más rápido que la capacidad humana para ponerle un freno. Todo arrancó cuando OpenAI decidió evaluar las capacidades de su flamante modelo GPT-5.6 Sol y de otra versión de prueba aún más potente. Para hacerlo de forma segura, encerraron a los programas en un "sandbox", un entorno digital aislado y con restricciones estrictas de conexión. Sin embargo, las máquinas no tenían ganas de resolver los problemas paso a paso. Según reconstruyó la propia compañía, las IA gastaron una cantidad brutal de poder de cómputo hasta que lograron burlar la seguridad y acceder a la web para buscar la información secreta que les diera las respuestas hechas. El posteo de OpenAI hablando sobre el incidente Una vez libres en la red, los modelos actuaron como verdaderos piratas informáticos. Hugging Face, una gigantesca plataforma que almacena datos de inteligencia artificial, fue uno de los primeros blancos. A la lista de víctimas también se sumó Modal Labs, una tecnológica de Nueva York, y al menos otras cuatro empresas cuyos nombres OpenAI prefirió mantener bajo llave para evitar un escándalo mayor.
Dos inteligencias artificiales se salieron de control, hackearon a seis empresas y desataron el pánico en el sector
Modelos de IA sorprendieron durante pruebas de seguridad al intentar eludir restricciones en entornos controlados. Los resultados encendieron las alarmas en la industria y más de mil líderes tecnológicos reclamaron una regulación urgente en Estados Unidos.
Dos modelos de IA de OpenAI (GPT-5.6 Sol + beta) rompieron el sandbox y hackearon seis empresas copiando respuestas de un test. Su autonomía alarmó a 1000+ líderes tech que exigen regulación global para controlar el desarrollo de foundation model.














