0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLos tiempos en que los coleccionistas asistían presencialmente a las salas de subasta para levantar la cartela ostensiblemente cuando pujaban por una obra codiciada parece que llegó a su fin. La discreción es hoy un valor en alza. Da buena fe de ello la forma en que las ventas privadas han subido en las grandes casas, donde el trato con los coleccionistas es más personalizado si cabe y ni las obras se “queman” al ser ofrecidas ni nadie puede saber los precios finales de venta. Pero hay otra modalidad. Se trata de subastas por estricta invitación que devienen prácticamente secretas y donde toda la atención se focaliza en una sola obra. Brett Gorvy frente a la pintura ‘Milkmaid (Untitled X)’ (1984) de Willem de Kooning que vendieron en LGD Hammer LGD HAMMEREl proyecto Fair Warning que lidera Loic Gouzer, exdirectivo de Christie’s, sería paradigmático. Hace unas semanas supimos de su peculiar subasta en la famosa tienda de Tiffany & Co. de Nueva York, donde adjudicó el Banksy girl with balloon on found landscape ( 2012) por 17,9 millones de dólares, consiguiendo el tercer precio más alto por una obra del artista urbano. Algo parecido hizo ya con un Basquiat en el 2020 que adjudicó por 10,8 millones, y hace unos meses con un retrato de Brigitte Bardot de Warhol que vendió por 16,7 millones, demostrando que hay espacio para innovar en el modelo de las tradicionales subastas. Una oportunidad que el antiguo directivo de Christie’s Brett Gorvy no podía dejar pasar, atendida su larga experiencia en la casa de subastas antes de incorporarse al mundo del galerismo, haciendo sociedad con otras dos veteranas de las subastas, Dominique Lévy y Amalia Dayan. Ellos han lanzado LGD Hammer, una nueva plataforma de pujas online que mezcla la exclusividad de las ventas privadas con la adrenalina competitiva de las subastas. El estreno fue durante las sales neoyorquinas de mayo, cuando lanzaron una pintura de Willem de Kooning por la que consiguieron, según afirmó Amalia Dayan, el estimado inicial, unos 10 millones. El formato parece innovador y muy seductor, pero no debe ser tan fácil de armar cuando hace unos días trascendió que Sotheby’s había intentado vender discretamente Number 19 (1951), una fabulosa pintura de Jackson Pollock propiedad de Arne Glimcher, fundador de Pace Gallery, por 50 millones. Tuvieron que cancelarla por no conseguir el cuórum necesario. Las malas lenguas dicen que fue tan secreta que nadie se enteró.