Al común de los mortales aún le asaltan dudas a la hora de cambiar de coche. Damos por hecho que el futuro es de los vehículos eléctricos pero la clave está en los tiempos en que se impondrán hasta convertir los de combustión en máquinas vintage. De momento la mayoría recela de la autonomía de los eléctricos cuyas cifras reales de capacidad suelen distar de lo que anuncian los fabricantes. El temor a quedarse tirado en carretera por no tener a mano un punto de recarga ha limitado las ventas de este tipo de coches y favorecido las de los híbridos, especialmente recargables, que garantizan altas autonomías. Los eléctricos se venden mejor como segundo vehículo para uso urbano donde los recorridos son cortos. Las cifras de producción y ventas corroboran un leve descenso de los 100% eléctricos y un aumento de casi el 6% de los híbridos enchufables. Datos que constatan un retraso indeseable en la implantación del coche eléctrico puro y que guarda relación con la gran demora en la disposición de puntos de recarga que garanticen al usuario el poder viajar sin tener que planificar los puntos de parada .Que instalar en las estaciones de servicio un cargador eléctrico se lleve más de año y medio de burocracia es un disparate que ha de abochornar a las administraciones implicadas. Mientras la red de recarga no sea equiparable al de las gasolineras los vehículos 100% eléctricos verán condicionado su desarrollo. Bien están las ayudas a la compra de este tipo de vehículos pero si no se facilita su uso el esfuerzo no dará los frutos deseados.La del coche eléctrico es una apuesta estratégica en España no solo por motivos medioambientales también constituye una ventana de oportunidad para situar a nuestro sector del automóvil a la cabeza de Europa, de ahí su posicionamiento en favor de mantener los objetivos de reducción de emisiones que divide a los miembros de la UE. En la actualidad nuestro país es el segundo productor de coches del continente por detrás de la hasta ahora hegemónica Alemania. Una posición que, según el secretario de Estado de Industria García Brustenga, puede variar en tres años superando a la industria germana y convirtiendo a España en el primer fabricante de coches de Europa. El futuro de la automoción en nuestro país depende del impulso de la industria nacional y de la inversión en tecnología tomando como bandera la apuesta por el vehículo eléctrico. Esto es lo que piensa quien fuera presidente de Anfac, la patronal del sector, y responsable de estrategia mundial del Grupo Renault José María Recasens (ahora CEO de Indra), quien considera que la del coche eléctrico no es un carrera al sprint sino todo un maratón.El llamado Plan España Auto 2030, con el que el gobierno pretende modernizar el sector, sustituyendo al antiguo Plan Moves, prevé ayudas de hasta 5.500 euros para la compra de vehículos eléctricos y captar inversiones para crear fábricas de baterías, componentes y elementos de ensamblajes con el objetivo de aumentar en más de un 40% el valor añadido de nuestra industria del motor.Cinco de los grandes grupos automovilísticos afincados en nuestro país ya han reconvertido sus cadenas de montaje para producir vehículos eléctricos y otros cinco fabricantes chinos han desembarcado en distintos puntos de nuestro territorio para producir automóviles, componentes y baterías. Este jueves la Ford de Almussafes firmó su alianza con la china Geely. Inversiones multimillonarias que a juicio de los fabricantes asiáticos pueden convertir a España en la Alemania del sur. Esta vez lo podemos hacer bien.