Los bonos del Tesoro de Estados Unidos registraron una fuerte caída en sus precios este jueves, lo que impulsó los rendimientos de la deuda soberana hasta los niveles más altos de 2026. El movimiento estuvo impulsado por el fuerte repunte del precio del petróleo, tras la escalada del conflicto con Irán, y por las crecientes expectativas de que la Reserva Federal (Fed) vuelva a subir las tasas de interés antes de lo previsto.

El mercado también comenzó a descontar un escenario de mayor inflación en Estados Unidos, lo que llevó a los inversores a exigir mayores retornos para mantener bonos del Tesoro. En este contexto, los contratos financieros vinculados a las próximas reuniones de política monetaria reflejan una probabilidad creciente de un nuevo ajuste de tasas.

Los rendimientos de los bonos alcanzaron máximos del año

El rendimiento del bono del Tesoro a dos años, el más sensible a las expectativas sobre la política monetaria, subió alrededor de seis puntos básicos hasta ubicarse en el 4,36%, su nivel más alto desde principios de 2025.

Por su parte, el bono a diez años llegó al 4,7%, también en máximos de 2026, mientras que el rendimiento de la deuda a treinta años alcanzó el 5,19%, apenas por debajo del nivel más elevado registrado desde 2007.