En México, donde 95 por ciento de las empresas son microempresas y millones de familias dependen de ellas para generar ingresos, impulsar el emprendimiento se ha convertido en una pieza clave para fortalecer la movilidad social. Sin embargo, abrir un negocio no basta: la capacitación, las redes de apoyo, el acceso a financiamiento y la colaboración entre distintos actores son factores determinantes para que un emprendimiento logre consolidarse.En entrevista, Rocío Abud, directora de Fundación Coppel y de Responsabilidad Social de Grupo Coppel, explica cómo la organización busca ampliar las oportunidades de desarrollo a través de la educación, el emprendimiento y el empleo digno. También comparte su visión sobre los principales desafíos que enfrentan los emprendedores mexicanos, las diferencias entre las distintas regiones del país y la importancia de medir el impacto de los programas para construir negocios más sostenibles y contribuir a una mayor movilidad social.¿Qué misión guía el trabajo de la fundación?Somos una fundación relativamente joven; llevamos cinco años operando. Desde el inicio nos hemos alineado a la filosofía de Grupo Coppel, que busca mejorar la vida de las personas. Desde la fundación compartimos ese propósito y trabajamos para contribuir a la movilidad social de las familias mexicanas.Creemos que existen tres grandes motores de la movilidad social: la educación, el emprendimiento y el empleo digno. Nuestro trabajo consiste en fortalecer esos motores para generar oportunidades reales de desarrollo.¿Cómo miden el impacto de sus programas? El éxito de un negocio no depende únicamente del emprendedor. También influyen las redes de apoyo, las políticas públicas y, en general, todo el ecosistema emprendedor. Por eso, en Fundación Coppel invertimos en cada uno de esos componentes.Por ejemplo, desarrollamos la plataforma Coppel Emprende, donde hoy participan cerca de 35 mil emprendedores. Es una plataforma de aprendizaje en línea que ofrece cursos, webinars, recompensas y, sobre todo, espacios para que los emprendedores compartan experiencias y construyan redes de apoyo.En todos nuestros programas somos muy cuidadosos con la medición. Procuramos realizar evaluaciones de impacto que nos permitan entender si realmente estamos contribuyendo a que los negocios permanezcan y crezcan.¿Qué necesita México para avanzar en esa movilidad social?Hay que impulsar la movilidad social, tanto en esta generación como en las siguientes.Para lograrlo no basta con apoyar a una persona para que abra un negocio. Hay que acompañarla con formación financiera, capacitación, redes de apoyo y oportunidades que le permitan consolidar y hacer crecer su empresa.¿Cómo es el panorama del emprendimiento en México?Lo primero es entender quiénes son realmente los emprendedores en México. El 95 por ciento de las empresas del país son microempresas. De ese universo, aproximadamente 70 por ciento pertenece al comercio al por menor, es decir, negocios que compran productos al mayoreo para venderlos directamente al consumidor. Dentro de ese segmento, una proporción muy importante corresponde a tiendas de abarrotes.Ese es el retrato del emprendimiento mexicano y representa una fuente fundamental de ingresos y empleo para millones de familias.Ahora bien, dentro de ese universo existen dos grandes grupos. Por un lado, están los negocios que probablemente siempre serán pequeños, y eso no tiene nada de malo. Lo importante es fortalecerlos para que permanezcan y sean sostenibles.