La empresa Rocket Lab del multimillonario Peter Beck desarrolla un negocio de sat�lites de Internet capaz de rivalizar con Starlink y Amazon Leo.Tras lanzar con �xito el primer cohete neozeland�s al espacio, el multimillonario Peter Beck se ha propuesto competir con Elon Musk y Jeff Bezos en el negocio de los sat�lites de Internet.El mes pasado, el fundador de Rocket Lab firm� el mayor acuerdo de su vida, comprometi�ndose a pagar 8.000 millones de d�lares (7.000 millones de euros) por el proveedor de comunicaciones por sat�lite Iridium, que cotiza en la Bolsa estadounidense.Esta operaci�n a�ade una valiosa red y espectro —a menudo considerados la "savia de la industria m�vil"— a la empresa neozelandesa, dedicada a la fabricaci�n y lanzamiento de cohetes y otros componentes espaciales."Es una apuesta arriesgada para Rocket Lab adquirir una empresa de este tipo, pero al fin y al cabo se trata de un negocio rentable y consolidado", afirma Beck a Financial Times.Fundada en 2006 con el objetivo de lanzar cohetes ligeros a un coste m�s bajo y con mayor frecuencia que con los m�todos tradicionales, Rocket Lab es un rival m�s peque�o para SpaceX de Musk y Blue Origin de Bezos en t�rminos de valoraci�n.Hizo su primer lanzamiento exitoso en 2009, y para 2017 sus cohetes orbitales Electron se hab�an consolidado como un competidor del Falcon 9 de SpaceX en el lanzamiento de sat�lites."Si nos comparan con Jeff y Elon, sin duda somos el advenedizo intr�pido", afirma Beck. "No me oir�n hablar de extraer minerales de asteroides que orbitan Marte", refiri�ndose a la visi�n de Musk sobre la miner�a espacial.El acuerdo con Iridium cumple la antigua ambici�n de Beck de expandirse al sector de los servicios satelitales. Adem�s, sit�a a Rocket Lab en una mayor competencia con Musk y Bezos, quienes han expandido sus redes de sat�lites Starlink y Amazon Leo. SpaceX compr� el espectro de EchoStar por 17.000 millones de d�lares el a�o pasado y Amazon adquiri� Globalstar por 11.600 millones en abril.Al comprar la red y el espectro de Iridium en lugar de construir los suyos propios, "hemos acortado ese proceso entre 10 y 20 a�os", afirma Beck, que a�ade que Iridium se beneficiar� de la infraestructura de lanzamiento de Rocket Lab para reducir el coste y el riesgo del lanzamiento de una nueva constelaci�n en el futuro."Quien tenga el cohete tiene las llaves del espacio", sostiene.La adquisici�n llega en un momento delicado para la industria. Las acciones de Rocket Lab han ca�do m�s de un 50% desde el m�ximo alcanzado en mayo, a medida que se disipa la euforia en torno a la salida a Bolsa de SpaceX. La venta de 5 millones de acciones por parte de Beck por 465 millones de d�lares ha incrementado la presi�n.El consejero delegado explica que Iridium, que a diferencia de Rocket Lab ya es rentable, aportar� una s�lida base de clientes y un "nicho de mercado de alto valor e incre�blemente defensivo" en �reas como las comunicaciones mar�timas. Beck indica que Rocket Lab buscar� expandir esos servicios.Luke Pearce, analista de CCS Insight, apunta que la adquisici�n acelerar� la competencia en el floreciente sector de los servicios satelitales en la �rbita terrestre baja (LEO). "Esto crea otro competidor cre�ble en el mercado LEO, junto a empresas como SpaceX, Amazon Leo y AST SpaceMobile", afirma.Rocket Lab ha sido una extraordinaria historia de �xito para Beck y para Nueva Zelanda. Una remota granja de ovejas en la escasamente poblada costa este de la Isla Norte se ha convertido en un punto clave para el lanzamiento de cohetes.El pa�s ocupa el tercer lugar en n�mero de lanzamientos de cohetes, despu�s de Estados Unidos y China, ya que su ubicaci�n remota ha demostrado ser ideal para lanzar proyectiles al espacio sin afectar al tr�fico a�reo y mar�timo.En el trimestre que finaliz� en marzo, la compa��a registr� ingresos de 200 millones de d�lares, un 60% m�s que un a�o antes, y redujo sus p�rdidas netas de 60 a 45 millones de d�lares.Valorada en 40.000 millones de d�lares, Rocket Lab es, con diferencia, la mayor empresa surgida de "la tierra de la gran nube blanca", que hist�ricamente ha producido campeones nacionales en sus sectores de l�cteos y electrodom�sticos. A pesar de la reciente ca�da, sus acciones acumulan una subida de casi el 600% desde su salida a Bolsa en el Nasdaq en 2021.Su debut burs�til cre� m�s de 100 millonarios en Nueva Zelanda. Exempleados han fundado algunas de las start up m�s prometedoras del pa�s, como la empresa de tecnolog�a agr�cola Halter, el grupo de la cadena de suministro automotriz Partly y su competidor local Dawn Aerospace.Rocket Lab traslad� su sede a California en 2013 y se ha convertido en un proveedor clave del Departamento de Defensa de Estados Unidos, pero a�n lanza la mayor�a de sus cohetes desde una base remota en la pen�nsula de Mahia, en la Isla Norte.Su gran planta de fabricaci�n al este de Auckland se ubica al pie de una tranquila calle sin salida donde las gallinas de pantano pukeko picotean el c�sped. Dentro de la f�brica, 1000 personas ensamblan cohetes bajo gigantescas banderas de Nueva Zelanda y Estados Unidos.Beck atribuye a su padre el haber despertado su pasi�n por la industria aeroespacial durante su juventud en Invercargill, en el extremo meridional de la Isla Sur de Nueva Zelanda.El ingeniero recuerda c�mo su padre se�alaba las estrellas y dec�a: "Podr�a haber alguien ah� parado mir�ndote"."Para m�, eso fue m�s importante que nada de lo que rondase mi mente", afirma Beck, y le inculc� una "sensibilidad especial por los temas planetarios".Entre las adquisiciones anteriores de Rocket Lab se incluyen empresas que suministran ruedas, c�maras, rob�tica y otros componentes esenciales usados en misiones a Marte, Venus y la Luna. Iridium representa una nueva frontera para la compa��a."Sin duda, uno forja su propia suerte, pero fue una fortuna que todo se alineara", afirma Beck sobre el acuerdo.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. 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