Facundo y la mujer se habían conocido en el gimnasio. Al descubrir su relación, el marido lo mató y luego se suicidó.El caso de Facundo ha ocupado a la Policía durante una semana. Al final han averiguado que el hombre que le apuñaló era el marido de su amante. Todo apunta a un crimen pasional en mitad de un tórrido mes de julio. Ocurrió el pasado 14 de julio en un piso del madrileño barrio de Las Tablas. El presunto asesino se suicidó al día siguiente.Facundo era un ingeniero del sector de las renovables, de origen argentino y de 37 años. Según han relatado algunos vecinos y el portero de la finca, el hombre llevaba más de tres años viviendo allí de alquiler. Era un vecino "tranquilo", que nunca había causado problemas y al que no se veía a diario porque "solía viajar bastante".El pasado martes, en torno a las 9:50 horas, fue apuñalado en su domicilio, un piso en el número 4 de la calle Cirauqui, dentro de una urbanización de Las Tablas. Su cuerpo fue hallado sobre un charco de sangre en el suelo de la cocina, con múltiples puñaladas en el torso y algunas en la espalda.El asesino le asestó 13 puñaladas, la mayoría de ellas en la parte frontal del cuerpo. Lo hizo con un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros, que fue hallado en el escenario del crimen. Para debilitar la respuesta de Facundo, el agresor utilizó también gas pimienta. De hecho, el personal de emergencias sufrió picor de ojos al acceder a la vivienda. Precisamente, fue el fuerte olor lo que alertó a los vecinos.Según el testimonio de algunos vecinos, se oyeron gritos de auxilio por la mañana. "¡Auxilio, socorro, que no puedo!", escuchó una vecina. El portero explicó que se trata de una urbanización muy grande en la que hay un gran movimiento de personas.Los investigadores analizaron las cámaras de videovigilancia de la finca para intentar identificar al presunto asesino. El hombre huyó en un coche rojo ocultando su rostro con una gorra y gafas. "El portero ha salido detrás de él y el chico este se ha montado ahí en un coche enfrente de la clínica esa de fisioterapia", explicó a Telemadrid un vecino.Las investigaciones permitieron identificar en las primeras 24 horas al presunto autor del homicidio, un vecino de la localidad abulense de La Adrada, a algo menos de dos horas de Madrid. Hasta allí se trasladaron los agentes para proceder a su detención. Pero cuando llegaron a la casa lo encontraron sin vida: se había arrojado a una poza.Ella quería separarse, él noA. J., el presunto autor del crimen, vivía obsesionado con su mujer, con la idea de que se pudiera estar viendo con otros hombres. Ella quería separarse y se lo había hecho saber. Pero él no quería y no dejaba de pensar en los hombres con los que ella pudiera estar acostándose.Llevado por un "ataque de cuernos" y preso de la furia, A.J. se presentó en el domicilio de Facundo para acabar con su vida. Se había enterado de que su mujer podía estar manteniendo un romance con él. Ambos se habían conocido en el gimnasio., a pocos pasos de la urbanización en la que residía Facundo.Por la furia ejercida, informa El País, los investigadores creen que, si el hombre no iba con idea de matar a Facundo, sí que tenía en mente que eso pudiera suceder. En el piso de la calle Cirauqui, los dos hombres acabaron enfrentándose con el resultado conocido: la víctima recibió 13 puñaladas.El matrimonio aún compartía domicilio y en La Adrada, un pueblo de casi 3.000 habitantes, tenían su segunda residencia. Ella, más joven que él, tiene unos 50 años. Dado que la mujer quería separarse, el hombre había investigado si la razón pudiera ser la existencia de un tercero.