En los últimos días el cielo de la Comunidad de Madrid se ha teñido de un color anormal. Esto ha hecho que muchos madrileños miren hacia arriba preguntándose de dónde procede ese cambio. Dos situaciones están detrás de este color amarillento y grisáceo. El primero y más evidente es el efecto de la última ola de calor. España ha pasado en los últimos días sumida en un episodio de temperaturas extremas, como ya ocurriera en los meses pasados. Sin embargo, este nueva ola tenía la particularidad de traer consigo polvo sahariano.La masa de aire cálido procedía ahora de África, por lo que las partículas de polvo en suspensión han tomado el cielo peninsular. Esta calima se ha dejado notar en los últimos días en la meseta central, afectando así de lleno a la Comunidad de Madrid. Sin embargo, hay otro factor que ha provocado que la calidad de aire en la capital haya empeorado: el incendio de Almorox.Calima más humo de incendioLa AEMET así como otros organismos meteorológicos lo llevan anunciando desde hace semanas. Las temperaturas extremas y las sucesivas olas de calor que está sufriendo España, están aumentando el riesgo de incendios. Con un verano catastrófico en 2025, este año la Península Ibérica sigue sufriendo igual o más con los incendios forestales. Uno de los últimos ha sido declarado en Almorox (Toledo), que obligó a evacuar a El Encinar del Alberche, una urbanización que pertenece al municipio madrileño de Villa del Prado.La columna de humo del incendio se ha dejado notar, por tanto, en el cielo de Madrid, que junto con el polvo sahariano han tenido un importante efecto en la calidad del aire. Por ello, estos días el cielo parece haberse teñido de un color extraño. Una situación a la que hay que prestar especial atención en cuestión de salud pública.Efectos en la salud respiratoriaPor sí solos, tanto el polvo sahariano como el humo de los incendios ya tienen un efecto importante en la salud respiratoria. Por tanto, si se da esta combinación el impacto es más preocupante. La concentración de partículas en suspensión pueden introducirse hasta la zona más profunda del aparato respiratorio, provocando así consecuencias, sobre todo, en aquellos pacientes que ya tengan una patología. Estas partículas, que suelen registrarse como PM10 para el polvo sahariano y PM2,5 para la combustión, pueden irritar ojos, nariz, garganta y producir así tos y sensación de falta de aire.Por ello, se recomienda, sobre todo a personas con patologías como asma, EPOC, entre otras, a no realizar actividades al aire libre, evitar las zonas de mayor concentración, mantener buena hidratación, ventilar en períodos cortos y utilizar mascarillas FFP2 si fuese necesario.