Análisis Exclusivo suscriptores La escasez de lluvias por el fenómeno de El Niño redujo el nivel de los embalses por debajo de la senda de referencia fijada por la Creg.Cortes de energía eléctrica Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICA23.07.2026 05:30 Actualizado: 23.07.2026 05:30

Para evitar apagones durante el fenómeno de El Niño, Colombia cuenta con una senda de referencia que marca cuánta agua se debe almacenar diariamente en los embalses para garantizar el suministro de energía eléctrica. Caer por debajo de este umbral podría situar al país en zona de riesgo de desabastecimiento.Bajo este contexto, la situación actual comienza a generar preocupación: el sistema completa dos semanas consecutivas sin cumplir con esa meta, lo que mantiene las reservas hídricas por debajo del nivel esperado.El colchón de seguridad se perdió el pasado 8 de julio, cuando los embalses descendieron al 78 por ciento, ubicándose por debajo del 78,37 por ciento establecido por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para ese día. LEA TAMBIÉN Foto:El TiempoDesde entonces, la brecha se ha profundizado en días puntuales. Por ejemplo, el 18 de julio el desfase alcanzó el –1,51 por ciento, aunque para este martes cedió ligeramente al –1,28 por ciento, cuando el volumen útil de los embalses se ubicó en 79,42 por ciento frente a la meta del 80,70 por ciento.Desde la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén) aclararon que este rezago no responde a un incumplimiento de las empresas en su deber de guardar agua, sino a la falta de lluvias registradas en el país.Aunque la desviación frente a la meta genera cierta preocupación, el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, considera que la situación aún no es grave debido a que el nivel de los embalses sigue siendo alto. LEA TAMBIÉN “Lo importante al final del día es con qué tanta agua vamos a llegar a noviembre, porque XM dice que el nivel de embalsamiento debe superar el 80 por ciento”, comentó.En esa misma línea, Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén, precisó que completar dos semanas por debajo de la senda de referencia no implica una intervención inmediata del mercado ni racionamientos automáticos, pero sí activa varias alarmas en el sistema.En la práctica, esta situación evidencia que los embalses se están recuperando más lento de lo que deberían, lo que obliga a incrementar la generación con térmicas y aumenta la dependencia de las lluvias.Si la sequía se prolonga, el sistema eléctrico podría pasar de un estado de “vigilancia” a uno de “riesgo”. Si se llega a esa etapa, se deberán coordinar acciones preventivas para evitar un desabastecimiento, priorizando la menor intervención posible del mercado. LEA TAMBIÉN Foto:iStock¿En qué momento debemos preocuparnos?El próximo 1.° de diciembre se perfila como la fecha determinante: si para ese día los embalses no superan el 80 por ciento, el país afrontaría la etapa más crítica del fenómeno de El Niño en condición de vulnerabilidad.Para obligar al sistema a guardar agua e incrementar la generación térmica, las hidroeléctricas deben encarecer su oferta en la bolsa de energía para ceder el paso a las plantas de carbón, gas natural y combustibles líquidos.Según detalló Alejandro Castañeda, las térmicas aportan actualmente el 29 por ciento de la energía del país (más de 60 GWh/día), una cifra distante de los cerca de 100 GWh/día que XM estima deberán aportar de manera continua durante 10 meses.Este respaldo resulta indispensable. Las proyecciones de XM advierten que el nivel de los embalses podría caer al 20,69 por ciento y operar por debajo de sus mínimos históricos, un escenario que pone en “alto riesgo” la atención confiable del suministro eléctrico. LEA TAMBIÉN Termotasajero. Foto:MAURICIO MORENO EL TIEMPOSin embargo, encender las térmicas no es solo un asunto técnico. Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree), explica que también se debe garantizar el suministro de combustible, un punto ligado directamente a la liquidez de las empresas.La situación pasa por la millonaria deuda que la comercializadora Air-e mantiene con el sector eléctrico, la cual ronda los 2,3 billones de pesos y afecta especialmente a los generadores térmicos.“Si esas deudas no se pagan, las térmicas no tendrán caja para comprar gas, carbón y combustibles líquidos, ni para asumir los demás costos asociados a su operación”, advierte la presidenta de Acolgén.A este panorama, Tomás González suma dos urgencias adicionales. Por un lado, agilizar la entrada en operación de las nuevas plantas en fase final de construcción, principalmente parques solares. LEA TAMBIÉN Foto:iStockPor el otro, frenar la alta demanda de los usuarios, una prioridad máxima si se tiene en cuenta que, según cifras de XM, en lo que va de julio el consumo se incrementó un 6,67 por ciento.Desde Acolgén coinciden en la urgencia de promover campañas de ahorro en hogares, empresas y entidades públicas. Durante el fenómeno de El Niño 2015-2016, este tipo de llamado logró reducir la demanda cerca de un 4 por ciento, facilitando la recuperación de los embalses.El gremio también señala que estas medidas deben complementarse con un ajuste al ‘Estatuto para situaciones de riesgo de desabastecimiento’, una tarea que recae sobre el Ministerio de Minas y Energía y la Creg para activar mecanismos adicionales de suministro e implementar incentivos o penalidades sobre el consumo. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.