0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMiquel Clos asegura que sigue regando parte del arbolado porque el sistema de riego automático no funciona. Impulsa igualmente una recogida de firmas para que le devuelvan los 1.733 euros de multa impuesta por el Ayuntamiento de Mataró, tal como adelantó La Vanguardia, en base a la ordenanza de civismo. Rechaza cualquier campaña de micromecenazgo, como le han propuesto algunos lectores que también le transmiten cientos de muestras de apoyo.La polémica por la sanción de 1.733 euros impuesta por el Ayuntamiento de Mataró (Maresme) al vecino de la calle del Cos por plantar cinco árboles y restaurar dos bancos públicos sin autorización sigue viva. Tras la gran repercusión mediática del caso, el vecino denuncia ahora que los árboles que el consistorio plantó en sustitución de los suyos se están secando por falta de riego, al igual que buena parte de las jardineras, mientras que los bancos que la brigada municipal retiraron para repintarlos vuelven a presentar un grave estado de deterioro.Clos asegura que los cinco árboles que había plantado en agosto de 2024 no se perdieron. Cuenta que cuando la brigada municipal acudió a retirarlos, en la primavera del 2025, llegó justo cuando los operarios ya los habían arrancado y los tenían apoyados en la pared a punto de retirarse. Tras hablar con el responsable de la brigada, pudo recuperarlos. De todos ellos sólo dos han sobrevivido y “los tengo en la terraza de casa, bien bonitos”.Sin embargo, sostiene que los nuevos ejemplares plantados por el Ayuntamiento presentan un estado muy diferente. Según explica, son árboles de una especie más ornamental pero también más exigente en lo que respecta al riego. “Mis árboles acumulaban agua en el tronco y prácticamente no necesitaban mantenimiento. Los que ha puesto el Ayuntamiento son más bonitos, pero también necesitan mucha más agua”, afirma.Estado en que se encuentran los bancos de la call del Cos en Mataró .MCEl vecino asegura que el sistema de riego automático de la calle hace tiempo que no funciona y que esta incidencia había sido comunicada a los operarios municipales y a la Oficina de Atenció Ciudadana antes incluso de que fueran plantados los nuevos árboles. Según relata, durante los trabajos de reposición los propios jardineros le mostraron que las electroválvulas de la arqueta estaban averiadas y que varias líneas de riego no llegaban ni a los alcorques ni a las jardineras.Esta situación, dice, ha provocado que los árboles que él mismo se obliga a regar sean los únicos que se mantienen en buen estado mientras que los que no reciben este mantenimiento vecinal presenten claros síntomas de deterioro y sequía. La situación es aún más evidente, según explica, en las jardineras asociadas a cada árbol, donde muchas de las plantas se han acabado secando.La brigada municipal ante los árboles secos por falta de riego en la calle del Cos .MCTras la sanción, Clos asegura que ha dejado de comunicar estas incidencias al Ayuntamiento. “Ya se lo había dicho antes y ahora salen con que que no tenían noticia”. Ahora, asegura “me limito a regar los árboles que puedo porque, si no, mueren” aunque de forma furtiva, arriesgándose de nuevo a una sanción por “realizar labores que no le competen” como replicó ayer el gobierno municipal (PSC-Comuns).Otra de las críticas del vecino se centra en los dos bancos restaurados. Recuerda que en diciembre del 2024 la brigada municipal los desmontó por completo, arrancó los panots del pavimento y se lo llevó todo, los bancos para repintarlos. Según afirma, la actuación fue desproporcionada porque sólo aplicaron una nueva capa de pintura y, año y medio después, vuelven a ser visibles los dibujos que él realizó y el tratamiento que él mismo había realizado con aceite de teca.La repercusión del caso ha provocado un alud de muestras de apoyo y críticas a la decisión municipal, e incluso propuestas de ciudadanos para que abra una campaña de micromecenazgo para ayudarle a pagar la sanción. Sin embargo, Clos rechaza completamente esta opción.“No quiero dinero de los ciudadanos. Si alguien me tiene que devolver ese dinero es el Ayuntamiento. No quiero beneficiarme económicamente de esta situación”, asegura. En lugar de un crowdfunding, anuncia que sí impulsará una recogida de firmas para recoger apoyos para que el consistorio revise la sanción y le devuelva el dinero, al tiempo que para exigir un mantenimiento adecuado de los árboles y zonas verdes de la calle.La iniciativa llega mientras el caso sigue generando debate político y ciudadano en Mataró y en el resto del país, después de que la sanción impuesta por una actuación que el propio vecino defiende como una mejora del espacio público haya traspasado el ámbito local y haya tenido eco en medios de comunicación de toda Catalunya y del resto del Estado. A su domicilio no han faltado grupos políticos a hacerse fotografías sentados en el banco, como ERC, en la oposición, pero Clos prefiere “no atenderlos, no quiero que el tema se politice”.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo