Durante décadas, Carmen Burgos-Bosch abrió las puertas de su piso en la Pedrera a curiosos, arquitectos, estudiosos y admiradores de Antoni Gaudí. Les enseñaba los techos ondulantes, señalaba detalles que para otros pasaban desapercibidos y compartía anécdotas de una vida transcurrida entre algunas de las formas más célebres de la arquitectura moderna. Aquella experiencia única es el punto de partida de Living with Gaudí, el documental de Pablo Burgos-Bosch que tendrá una proyección especial hoy 23 de julio a las 20.15 horas en los cines Verdi de Barcelona. La película, presentada originalmente el 9 de marzo de 2020 en el auditorio de la Pedrera, apenas tres días antes de que el país entrara en confinamiento por la covid, vio truncado su recorrido cuando festivales, salas y actividades culturales cerraron de forma abrupta.“Fue el último evento que se hizo en Barcelona antes de que se parara todo”, recuerda el director a este diario. “La recepción fue entusiasta, pero la pandemia dejó la película en un limbo del que nunca llegó a recuperarse plenamente”. Paradójicamente, años después Netflix la incorporó a su catálogo en más de cuarenta países europeos, aunque no puede verse en España.La sesión especial de hoy en los Verdi contará con la presentación del directorLa historia comenzó de manera mucho más íntima. Burgos-Bosch trabajaba entonces como creativo publicitario y empezaba a escribir guiones cuando pidió a su tía permiso para instalarse algunas horas en su piso de la Pedrera y trabajar allí. Carmen acababa de enviudar y disponía de espacio de sobra en la vivienda que compartió durante décadas con su marido.“Trabajar allí era algo muy especial”, recuerda el cineasta. “Veías cómo cambiaban las luces, cómo rebotaban en las paredes, las curvas de los techos...”. En aquel escenario empezó a escribir una ficción ambientada en el edificio. Pero la realidad terminó imponiéndose al guion.Una imagen de la película 'Living with Gaudí'.REDACCIÓN / TercerosUn día, Carmen regresó del médico con un diagnóstico devastador: una enfermedad neurodegenerativa que acabaría arrebatándole la memoria y el habla. Fue entonces cuando Burgos-Bosch comprendió que la historia que debía contar no era la que estaba imaginando, sino la que tenía delante.“Le propuse hacer un documental sobre sus recuerdos en la Pedrera”, explica. La respuesta inicial fue negativa. “Me dijo que ya era demasiado tarde”. Sin embargo, unas horas después regresó con una carpeta repleta de recortes, documentos y notas acumuladas durante años. “Me dijo: 'Ponte a trabajar'”.Lee tambiénAquella decisión permitió preservar un testimonio excepcional. Porque, más allá de la fascinación universal que despierta Gaudí, pocas veces se ha explorado cómo se vive realmente dentro de una de sus creaciones. la Pedrera es hoy uno de los monumentos más visitados de Barcelona, pero nació como una casa. Y durante décadas fue, simplemente, el hogar de familias que desarrollaron allí su vida cotidiana.Ese es precisamente el enfoque que diferencia Living with Gaudí de otros trabajos dedicados al arquitecto. “Yo quería hacer algo más humano”, señala Burgos-Bosch. “No solo mostrar la obra desde fuera, sino preguntarme qué puede aportarle a una persona haber vivido dentro de una obra de arte. Qué le deja, qué huella imprime en su vida”.Cartel del documental 'Living with Gaudí', de Pablo Burgos-BoschTercerosLa película incorpora también la mirada de expertos, familiares y estudiosos de Gaudí, pero su centro emocional permanece siempre en Carmen. El director la recuerda como una anfitriona incansable y una narradora nata. Durante el rodaje, que se prolongó durante años por falta de financiación, ella esperaba cada jornada con entusiasmo. “Cuando terminábamos me preguntaba: '¿Mañana a qué hora volvéis?'. Se lo pasaba muy bien. Delante de la cámara era extraordinaria”.Carmen falleció hace tres años, cuando la enfermedad ya había avanzado de forma irreversible. El documental ha terminado convirtiéndose, así, en algo más que una película sobre arquitectura. Es también un archivo de la memoria de una mujer que dedicó buena parte de su vida a custodiar y transmitir el legado cotidiano de Gaudí.Para Burgos-Bosch, el proyecto fue además una forma de aproximarse al arquitecto desde una perspectiva menos monumental y más emocional. “Gaudí siempre intentaba transmitir algo más grande que la propia obra”, reflexiona. “Todo está lleno de símbolos, de significados. Yo también quería que la película llegara al corazón de la gente y dejara un mensaje”.Quizá por eso resulta especialmente apropiado que Living with Gaudí resurja ahora, en pleno Año Gaudí, después de haber permanecido durante años en una especie de paréntesis. Al fin y al cabo, la película habla precisamente de eso: de la importancia de preservar aquello que el tiempo amenaza con borrar. Los recuerdos de una mujer, la vida secreta de una casa y la experiencia irrepetible de habitar, día tras día, el interior de una obra maestra.