Casa Vicens en Barcelona es una obra del arquitecto catal�n que refleja m�s de cien a�os de historia de la ciudad."Estamos viviendo un momento dulce", expone Emili Masferrer (Barcelona, 1984), consejero delegado de la entidad gestora de la Casa Vicens. �ste es el primer edificio que dise�� en Barcelona el arquitecto catal�n m�s internacional, Antoni Gaud� (1852-1926), quien llev� el modernismo a lo m�s alto con formas geom�tricas desafiantes, materiales innovadores para la �poca e inspiraci�n en la naturaleza.Este a�o, se celebra el centenario de su fallecimiento, una fecha que coincide con Capitalidad Mundial de la Arquitectura que alberga Barcelona. Dos efem�rides que la Casa Vicens celebrar� por todo lo alto en oto�o, cuando culmine la restauraci�n de su espacio m�s singular. Se trata del sal�n del fumador, que recupera su aspecto original. "Es una intervenci�n muy compleja, no s�lo por sus peque�as dimensiones sino por la delicadeza del material", se�ala Masferrer. Con el paso de los a�os, el espacio se fue repintando con capas de pintura blanca, que se han retirado con mucha precisi�n. La actuaci�n tambi�n ha fijado la policrom�a original, de tonos azulados.De estilo mud�jar y orientado al jard�n, el sal�n del fumador sobresale por vidrieras, cer�mica y yeser�a, y con su restauraci�n recupera su policrom�a azul original.El sal�n del fumador est� en una esquina de la planta baja. Son tan solo diez metros cuadrados que sintetizan muy bien por qu� Gaud� lleg� a lo m�s alto de la arquitectura, el arte y el dise�o. El espacio marca una de sus etapas iniciales, la orientalista, donde su principal fuente de inspiraci�n fue el arte isl�mico, el neomud�jar y las civilizaciones antiguas de Oriente Pr�ximo y el Lejano Oriente. Decoran el exterior elementos forjados y cer�mica inspirados en formas vegetales. El verde de las lozas entra en di�logo con el ladrillo de tono rojizo que preside las cuatro fachadas. La m�s importante no da a la calle, ya que el protagonismo lo tienen las que miran al jard�n.El revestimiento de cer�mica con motivos florales est� muy presente en todo el conjunto, especialmente en elementos como el templete que corona el edificio -a la derecha-.Es otro gui�o a la naturaleza de un inmueble que est� en una calle muy estrecha. Se construy� como una residencia de verano para una familia burguesa en una zona que entonces era poco poblada. Gaud� no ide� la finca para acoger multitudes y, cuando en 2014 la entidad financiera andorrana de capital familiar MoraBanc la adquiri�, tuvo muy presente este hecho. Decidi� abrirla al p�blico con un enfoque diferente al de otros monumentos de la ciudad."Nos dirigimos a un p�blico que busca su autenticidad" y sosiego para impregnarse del creador, por lo que el control del aforo es estricto. Masferrer defiende la "diversidad" de prismas y asegura que todos ellos aportan "miradas nuevas" a una obra, la de Gaud�, que muchos barceloneses ven con incomprensi�n.AltibajosLa relaci�n entre el arquitecto y la ciudad que alberga la gran mayor�a de sus edificios ha vivido diferentes etapas. "Mientras viv�a, era venerado y respetado" y prueba de ello es que trabaj� para la burgues�a e instituciones cat�licas, recuerda. En los a�os 60 del siglo XX, "qued� denostado por las corrientes intelectuales de la �poca" y no fue hasta los a�os 80 cuando su obra volvi� a ponerse en valor. As�, se restauraron la Casa Batll� -propiedad de los antiguos due�os de Chupa Chups, la familia Bernat- y La Pedrera, que adquiri� la desaparecida Caixa Catalunya, y que ahora es propiedad de una fundaci�n que lleva su nombre.Adem�s, las obras de la Sagrada Familia han vivido un impulso en el �ltimo cuarto de siglo. En 2010, Benedicto XVI la consagr� como bas�lica y el pasado junio, Le�n XIV bendijo su torre m�s alta, la de Jes�s, en una ceremonia de luz, fe y arte que dio la vuelta al mundo. Seg�n el directivo, aquel acto supuso una cierta "reconciliaci�n" entre los ciudadanos y Gaud�.Masferrer destaca que MoraBanc decidi� acercar el edificio a los barceloneses. "Ofrecemos la visita guiada en lengua catalana a un precio de 12 euros". La entrada para el p�blico general es de entre los 21 y los 24 euros. "Hay m�s descuentos y entre un 10% y un 15% de los visitantes son locales, un porcentaje superior al que registran otros monumentos" en la ciudad, destaca.Otro reto es estar cerca de los vecinos del barrio de Gr�cia. Cada 22 de mayo, la Casa Vicens se vuelca en la festividad de Santa Rita, una tradici�n con mucha historia en esta parte de la ciudad. En el siglo XVIII, en los terrenos donde ahora se alza el monumento, los carmelitas construyeron una casa de convalecencia. Ante las mejoras que experimentaban algunos pacientes tras beber de la fuente de agua carbonatada, los monjes la consagraron a Santa Rita por ser la patrona de los imposibles.Cuando se construy� la Casa Vicens, una vez al a�o, se abr�an al vecindario los jardines de �sta para la bendici�n de rosas y lleg� a haber una capilla dedicada a la santa, ya desaparecida. "Mi padre, vecino de Gr�cia, era de los que ven�a a�o tras a�o", recuerda Masferrer. El mantenimiento de esta costumbre fue una decisi�n de las dos familias que residieron en el inmueble.La fuente, adornada por Santa Rita, festividad que tiene lugar el 22 de mayo y de larga tradici�n en el barrio de Gr�cia.La primera fue la del corredor de bolsa Manuel Vicens. Tras fallecer, su viuda decidi� vender el edificio en 1899 al catedr�tico de pediatr�a Antoni Jover, que hab�a hecho fortuna en Cuba. La operaci�n tuvo lugar al a�o siguiente de la derrota de Espa�a en la guerra de la antigua colonia y la declaraci�n de independencia de �sta. Por estos hechos el facultativo decidi� regresar a Espa�a, y convirti� la finca en la residencia principal de su familia.Durante el tardofranquismo, el gran jard�n fue dividido en parcelas, que se vendieron para construir promociones residenciales en un momento en el que la ciudad experiment� un crecimiento vertiginoso. La vivienda de estilo modernista se mantuvo, aunque con el desgaste que implic� su uso como hogar. "Me fascina c�mo la Casa Vicens refleja la historia de Barcelona desde hace m�s de cien a�os", dice Masferrer.MoraBanc, a trav�s de su Sicav Amura Capital, la adquiri� a los descendientes del doctor Jover en 2014 en una operaci�n que rond� los 30 millones de euros, seg�n dijeron entonces fuentes del mercado. Con el cambio de propiedad, arranc� una exhaustiva labor de restauraci�n que todav�a contin�a. En 2017, el inmueble modernista abri� al p�blico como casa-museo.De la banca al arteEmili Masferrer se forj� en el sector del capital riesgo y era el director de inversiones de una filial de MoraBanc cuando se acometi� la adquisici�n. "Cada a�o dedicamos tiempo e inversiones a actuaciones pendientes en materia de restauraci�n", dice. Adem�s, destaca la responsabilidad que supone gestionar un activo que en 2005 fue inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco.En �l tambi�n figuran seis obras m�s del arquitecto catal�n. Se trata de la Casa Batll�, la Casa Mil� -m�s conocida como La Pedrera-, el Palau G�ell, la fachada de la Natividad, el Park G�el y la cripta de la Sagrada Familia -todas ellas en Barcelona, y cada una tiene un propietario distinto-. En Santa Coloma de Cervell� (Barcelona), est� la cripta de la iglesia de la Col�nia G�ell, otro de sus templos tambi�n inacabado.
El vivaz debut de Gaud� en Barcelona
"Estamos viviendo un momento dulce", expone Emili Masferrer (Barcelona, 1984), consejero delegado de la entidad gestora de la Casa Vicens. �ste es el primer edificio que...






