Entre “fuerte y muy fuerte” será su categoría. Y el fuerte impacto empezará entre “octubre y diciembre” de este 2026. Las dos predicciones de los organismos nacionales que controlan el fenómeno del Niño resultan extremadamente preocupantes para la población en general, pero especialmente para quienes habitan las zonas de riesgo y, de entre ellos, los productores que temen por sus cultivos y toda la actividad económica que estos dinamizan.El pasado martes, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) informó de la probabilidad de que el fenómeno del Niño ya esté plenamente activo frente a las costas del Ecuador, pues el requisito principal para saberlo, que es el calentamiento de las aguas, está presente.Inocar sobre evolución del fenómeno del Niño: ‘En septiembre se podría confirmar si existe el acoplamiento entre la atmósfera y el océano para que se anticipen las lluvias’Esa situación vuelve plenamente justificable que las autoridades hayan dispuesto el paso de Ecuador de alerta amarilla a alerta naranja en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias, pues se teme que el impacto del temporal afecte más allá de las poblaciones costeras. Otros escenarios trágicos que podrían darse serían las sequías en la región Oriental o incendios forestales en la Sierra. PublicidadEl Gobierno nacional, según han dicho sus voceros, está enfocando todos sus recursos en la prevención de los catastróficos efectos que suele dejar el Niño. Se habla de un presupuesto cercano a los 600 millones de dólares, que incluye a todos los ministerios que ya ejecutan acciones preventivas dentro de su plan de inversiones para mejorar la infraestructura y adquirir equipamiento.Guayaquil actualiza plan frente al fenómeno del Niño y prioriza la prevención en zonas de mayor riesgoEl país tiene experiencia, triste por cierto, con el fenómeno del Niño, de tiempos en que la prevención era muy escasa y se esperaba a actuar de manera reactiva más que preventiva. Las autoridades actuales tienen el reto de anticiparse a la destrucción que suele acompañar al fenómeno climático y prever muchas de las medidas que salvaguarden principalmente las vidas humanas y luego los bienes materiales. Todas las acciones que se tomen en ese sentido estarán justificadas y difícilmente serán cuestionadas. (O)