NoticiaLa probabilidad de que llegue a ese nivel de intensidad ya es del 81 %, según estimaciones de los principales centros meteorológicos del mundo.Mientras llega el fin del fenómeno de El Niño, los ciudadanos tendrán la responsabilidad de atender los llamados pedagógicos Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA11.07.2026 08:21 Actualizado: 11.07.2026 08:21

El fenómeno de El Niño continúa ganando fuerza en el Pacífico tropical y podría convertirse en uno de los eventos más intensos registrados desde 1950, según el más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). LEA TAMBIÉN A través del Comunicado Especial No. 074 la entidad señaló que las condiciones asociadas a El Niño se mantienen presentes tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial, con una probabilidad superior al 97 por ciento de que persistan hasta el primer trimestre de 2027.El informe, basado en el monitoreo permanente del Ideam y en los análisis de los principales centros internacionales de predicción climática —entre ellos la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa)—, advierte además que existe una probabilidad cercana al 81 por ciento de que el fenómeno alcance una intensidad "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026, lo que lo ubicaría entre los eventos de mayor magnitud observados en más de siete décadas.Según la actualización más reciente del Centro de Predicción Climática (CPC) de la Noaa, el sistema océano-atmósfera mantiene características propias de un evento en desarrollo y fortalecimiento, respaldadas por anomalías positivas de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, un elevado contenido de calor subsuperficial y una respuesta atmosférica cada vez más acoplada al calentamiento oceánico.Los escenarios probabilísticos más recientes indican, según el Ideam, una probabilidad cercana al 81 por ciento de que las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 superen el umbral de 2,0 °C entre septiembre de 2026 y enero de 2027, rango que clasificaría al fenómeno dentro de la categoría de intensidad muy fuerte.El instituto detalló que en los últimos meses se ha registrado una aceleración significativa del calentamiento en el Pacífico ecuatorial, acompañada de anomalías de viento del oeste en niveles bajos, índices de Oscilación del Sur negativos y patrones de convección atmosférica característicos de un evento en fortalecimiento. Esta evolución, agregó el Ideam, refleja una transición rápida desde condiciones neutrales hacia un escenario plenamente asociado a El Niño, razón por la cual entidades como la Noaa, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el propio Ideam mantienen un alto nivel de confianza en la continuidad e intensificación del fenómeno en los próximos meses.De acuerdo con el reporte, un evento de intensidad fuerte o muy fuerte puede generar alteraciones significativas en los patrones de precipitación, incrementos de temperatura del aire, reducción de caudales en varias regiones y mayor probabilidad de incendios de cobertura vegetal. El Ideam prevé incrementos de temperatura por encima de los valores climatológicos normales en las regiones Pacífica, Andina y Caribe, junto con una reducción significativa de las precipitaciones, lo que favorecería una mayor evapotranspiración y episodios de estrés hídrico, en especial en zonas con antecedentes de déficit de lluvias.El instituto también advirtió sobre una posible disminución progresiva de los caudales de ríos y quebradas, así como menores niveles en embalses y reservorios, con afectaciones en el abastecimiento de agua para consumo humano, actividades agropecuarias, generación hidroeléctrica y ecosistemas estratégicos. A esto se suma un mayor riesgo de incendios de cobertura vegetal y deterioro de la calidad del aire en zonas vulnerables.En materia de salud, el Ideam alertó que las altas temperaturas asociadas a El Niño pueden derivar en un aumento de olas de calor, con riesgo de deshidratación —particularmente en niños y adultos mayores— e insolación. El fenómeno también favorece la reproducción de mosquitos y, con ello, la transmisión de dengue, zika y chikungunya, además de elevar las enfermedades respiratorias por incendios y deterioro del aire, y el riesgo de brotes por escasez o contaminación del agua.Frente a este panorama, el Ideam recomendó a las autoridades nacionales, regionales y locales fortalecer el seguimiento hidrometeorológico, revisar y actualizar los planes de contingencia para la gestión del recurso hídrico, promover medidas de ahorro y uso eficiente del agua, e implementar estrategias preventivas frente a incendios de cobertura vegetal, manteniendo activos los mecanismos de monitoreo y alerta temprana.REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.