Las encuestas que vienen publicándose en los últimos meses mantienen al Partido Popular en sosiego porque hay una constante: "El PP sigue siendo la primera fuerza política en España", según admitió este miércoles Alberto Núñez Feijóo. Pero el líder popular ha activado la cuenta atrás hacia las elecciones generales y en los últimos meses de legislatura tratará de seducir a más electores de centro ante la "frustración" y "abandono" entre los votantes de Pedro Sánchez. Al PP le faltaron cuatro escaños para gobernar en coalición con Vox tras las elecciones del 23 de julio de 2023, por lo que en los últimos compases del mandato tratará de engordar su electorado atrayendo al centro político que no comulga con las políticas que ha llevado a cabo el Ejecutivo ni con los escándalos de corrupción que sacuden al entorno político y personal de Sánchez. El líder popular ironizó con los últimos sondeos que apenas varían la intención de voto para su partido, apuntando a que mantienen las expectativas "a pesar de todo el aparato del Estado, a pesar de todos los medios públicos y los instrumentos de publicidad y demagogia del Gobierno". Señaló especialmente al CIS, que es el único que sitúa al PSOE como primera fuerza política. El resto de encuestas "nos sitúan entre 30 y 40 escaños por encima" de los socialistas, afirmó, para desvelar que acababa de recibir un sondeo interno y "no estaba preocupado". El último barómetro de julio elaborado por el Instituto DYM para 20minutos avala la tendencia al alza de los de Feijóo y les coloca con entre 145 y 149 diputados. Junto al PP, Vox también sube, mientras que las formaciones que permitieron la investidura de Pedro Sánchez hace tres años reciben el castigo del electorado: los nacionalistas bajan y Sumar no llega a los dos dígitos. Así que en Génova tienen claro que, con este escenario, los cuatro diputados que le faltaron el 23J tienen que obtenerlos del electorado de Sánchez, no del de Vox, pues asumen que tendrán que pactar con los de Abascal para lograr el "cambio" que necesita España. La batalla se dirime ahora en el centro, en los ciudadanos que votaron a Mariano Rajoy, luego se decantaron por Albert Rivera y después apostaron por Pedro Sánchez. Sin embargo, tras ocho años de Sánchez al mando, ahora muchos de quienes eligieron su papeleta dicen "aquí no me puedo quedar", sostienen fuentes populares. "El abandono del centro a Sánchez es irremediable", insisten, así que en esta batalla final hacia la Moncloa gestionarán "la frustración ciudadana desde el centro". Feijóo moderará su discurso para atraer al votante decepcionado con las políticas de Sánchez, asumiendo que Santiago Abascal continuará con un discurso más contundente para afianzar a su electorado. "Queremos quitarle a la izquierda los escaños, no a Vox", reiteran para resumir la táctica, por eso la preocupación por las encuestas en la dirección del PP es "mínima". La estrategia de buscar al votante moderado o que se siente huérfano de espacio político no es nueva en el PP, que lleva meses intensificando su presencia en comunidades como la vasca o la catalana para ofrecer su proyecto a quienes recelan de las políticas que ha llevado a cabo el Ejecutivo con el apoyo de socios como PNV o Junts. Una vez que en Génova celebran que han logrado evidenciar que las formaciones políticas que siguen sosteniendo a Sánchez "son cómplices" de la situación actual, el siguiente paso es conseguir los votos suficientes para consolidar el cambio de ciclo. De modo que en los meses que restan hasta la cita con las urnas, los populares pugnarán por el centro político para ampliar su respaldo ofreciendo políticas como rebajas fiscales, inversiones en infraestructuras y sanidad o construcción de vivienda.