En lo que va de 2026, se han destruido al menos 100.000 hectáreas por el fuego, según las estimaciones provisionales de Información sobre Incendios Forestales. Ante esta problemática, los equipos de extinción recurren a diversas técnicas para tratar de delimitar las zonas afectadas o evitar males mayores. Una de ellas consiste en provocar un fuego controlado para eliminar el combustible que alimenta las llamas y frenar así el avance del incendio. Esta maniobra se conoce como “fuego técnico”.

La táctica se ha empleado en el incendio de La Mierla (Guadalajara), que ha quemado 29.000 hectáreas y ha afectado a 34 municipios, para evitar que el fuego alcanzara Soria. El brigada del cuarto Batallón de Intervención en Emergencias de la UME, Jorge García Bugallo, señala que este tipo de maniobras “se incorporan con bastante frecuencia” a la extinción de grandes incendios forestales y añade que es “razonable pensar” que la Dirección Técnica de Extinción haya recurrido a “maniobras complejas, entre ellas el fuego técnico”.

García Bugallo explica que el fuego técnico consiste en “ejecutar una serie de quemas, a modo de cortafuegos, para mitigar la propagación del fuego mediante la reducción del combustible”, la vegetación con capacidad de arder. En la misma línea, el presidente de Asociación Profesional de Axentes Forestais e Medioambientais de Galicia (Aprafoga), Félix Pérez, lo define como “un ataque indirecto”, empleado para combatir el incendio “a distancia”: “Consiste en poner fuego para que los dos frentes choquen por fuerzas de succión y se quemen los combustibles, al no haber nada más que consumir, el fuego se apaga”.