Una nueva generación de candidatos a vacunas contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) logró activar en seres humanos células B precursoras y conducir algunas de esas respuestas hacia etapas más avanzadas de maduración, mientras que en primates no humanos ya fue posible generar anticuerpos ampliamente neutralizantes en el suero.Los candidatos permanecen en fases iniciales de investigación y algunos requieren una inmunización inicial, seguida de numerosos refuerzos, por lo que deberán simplificarse y demostrar eficacia protectora en ensayos clínicos.Centro germinal: Microprocesador de la evolución inmuneLa estrategia, conocida en inglés como 'germline targeting', consiste en diseñar inmunógenos dirigidos a células B precursoras muy poco frecuentes. Una primera aplicación busca activarlas, y las inmunizaciones posteriores, deben guiarlas paso a paso, hasta que adquieran las mutaciones necesarias para producir anticuerpos con capacidad de neutralizar distintas variantes del virus.Los avances fueron presentados durante el seminario HIV Vaccine 101, organizado por la Sociedad Internacional de Sida antes de AIDS 2026, presentado por Gabriel Victora, el profesor Laurie y Peter Grauer de la Universidad Rockefeller, director del Laboratorio de Dinámica de Linfocitos e investigador del Instituto Médico Howard Hughes.También contó con la presencia de Bill Schief, vicepresidente de Diseño y Selección de Antígenos e Investigación de Enfermedades Infecciosas de Moderna, profesor de Inmunología y Microbiología de Scripps Research y director ejecutivo de Diseño de Vacunas del Centro de Anticuerpos Neutralizantes de IAVI en Scripps; además de Catarina Mendes Silva, candidata a doctorado de Amsterdam UMC y la Universidad de Ámsterdam.Victora explicó que la maduración de las células B ocurre en los centros germinales de los ganglios linfáticos y las amígdalas, donde estas células mutan, compiten entre sí y son seleccionadas hasta generar anticuerpos con mayor afinidad.“El centro germinal es una especie de máquina de evolución en miniatura que todos tenemos en los ganglios linfáticos y las amígdalas”, señaló.El proceso se asemeja a la evolución darwiniana: las células B producen variantes de sus receptores mediante mutaciones aleatorias y aquellas que reconocen mejor al antígeno reciben señales para continuar multiplicándose y madurando.Las vacunaciones secuenciales buscan volver a estimular centros germinales que permanecen activos, con el objetivo de que las células previamente seleccionadas continúen evolucionando.Victora advirtió, sin embargo, que los inmunógenos utilizados en cada etapa no deben ser demasiado diferentes, porque una distancia antigénica excesiva puede hacer que el organismo reclute nuevas células B vírgenes, en vez de seguir madurando las ya activadas.“Volver a estimular centros germinales que siguen activos es más eficiente para reentrenar y expandir los clones de la respuesta inicial que generar centros germinales nuevos”, explicó.