Asamblea Nacional de Nicaragua (Foto: Asamblea Nacional)La Asamblea Nacional de Nicaragua inició este miércoles sesiones conjuntas con el Consejo Supremo Electoral para traducir en legislación la declaración de Daniel Ortega de que el país no volverá a celebrar elecciones en las que pueda competir la oposición. El jefe del Legislativo, Gustavo Porras, confirmó que las reformas se someterán a votación “en la primera semana de agosto”, con el objetivo explícito de no dejar “ningún resquicio” para la participación de partidos adversarios al Frente Sandinista de Liberación Nacional.El anuncio de Porras formalizó en términos legislativos lo que Ortega había anticipado el domingo 19 de julio durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado en la Plaza de la Fe de Managua. Ante miles de simpatizantes, el dictador afirmó que aprobará leyes que les pongan “un muro, un bloque a los golpistas”, de modo que no puedan alcanzar el poder “por mucha plata que les den los yanquis”. La frase fue el punto de partida de un proceso legislativo que, según Porras, culminará antes de que concluya el mes de agosto.PUBLICIDADEl presidente de la Asamblea Nacional describió el objetivo de las reformas con una retórica que elimina cualquier ambigüedad sobre su alcance: los legisladores y la autoridad electoral trabajarán juntos para definir los “elementos” que impidan lo que calificó como “la manipulación terrible de los imperios y de sus lacayos”. Con esa expresión, Porras se refirió a los partidos opositores y a sus vínculos con Washington, en consonancia con el discurso oficial sandinista que encuadra toda disidencia interna como una operación de injerencia extranjera.Las declaraciones se producen en un contexto de concentración de poder sin precedentes en la historia reciente de Nicaragua. En enero de 2025, la Asamblea Nacional aprobó una reforma constitucional profunda que eliminó la independencia de poderes, creó la figura de “copresidenta” para Rosario Murillo, esposa de Ortega, amplió el mandato presidencial de cinco a seis años y redefinió al Estado como “revolucionario y socialista”. Esa reforma, criticada por la ONU, la OEA, el Parlamento Europeo y Estados Unidos, también extendió el período en ejercicio de Ortega y Murillo hasta enero de 2028 y trasladó las elecciones generales, que originalmente debían celebrarse en noviembre de 2026, a noviembre de 2027.PUBLICIDADPolicías nicaragüenses se toman una foto con Daniel Ortega en Masaya, Nicaragua, el 13 de julio del 2018
La dictadura de Nicaragua formalizará en agosto la exclusión de la oposición del sistema electoral
La Asamblea Nacional, controlada por el sandinismo, debatirá las reformas junto al Consejo Supremo Electoral: el anuncio de Ortega del domingo se convierte en hoja de ruta legislativa











