Actualizado a las 20:10h.
La lucha contra el dopaje no descansa. Ni por la noche. En el corazón de los Alpes, donde el Tour de Francia se decide entre puertos legendarios y pulmones que arden, el ciclismo volvió a mirarse al espejo. Y lo que vio no fue sólo ... sudor y esfuerzo titánico, sino una estampa cinematográfica, de película de espías: médicos del control antidopaje llamando a las puertas de las habitaciones de Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard en plena madrugada. Despertaron al danés a las 2:00 y posteriormente al esloveno a las 5:00. Sueño interrumpido, recuperación truncada, y una pregunta que flota en el aire: ¿hasta dónde debe llegar la vigilancia para garantizar un deporte limpio?
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