La motosierra desreguladora del Gobierno apuntó ahora contra uno de los capitales culturales más emblemáticos de la Argentina: los libros. A través de un proyecto impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, la Casa Rosada envió al Senado un paquete legislativo que busca barrer con la Ley de Protección a la Actividad Librera (25.542). La avanzada oficial elimina el sistema de precio único de venta, una herramienta histórica que rige desde 2001 y que, según el sector, funciona como el único escudo de supervivencia para los comercios de barrio frente a los gigantes. La reacción institucional fue inmediata y unánime. El Consejo de Administración de la Fundación El Libro se declaró en estado de alerta permanente y rechazó de plano la iniciativa oficial. A través de un duro comunicado, la entidad marcó que la normativa vigente está lejos de ser un capricho comercial y funciona como la "columna vertebral" que garantiza la competencia en igualdad de condiciones. En esa línea, señaló que desregular la actividad no generará mayor competitividad, sino que desprotegerá a los eslabones más débiles de la cadena, favoreciendo una concentración extrema que pone en riesgo de cierre a cientos de espacios independientes en todo el país. El posteo de alerta que subió la CAL