Actualizado Mi�rcoles,

julio

00:12�Ella es Consuelo�, la presenta la restauradora N�ria Pedragosa se�alando un lienzo casi a tama�o natural de una gitana sentada. Lo pint� Isidre Nonell en noviembre de 1905, como firm� y dat� en la esquina inferior. Es una de sus muchas gitanas que, lejos de exotismos, representaba de forma descarnada, con pinceladas densas, casi expresionistas. La peque�a Consuelo, a la que conoci� cuando era una ni�a de apenas 13 a�os, pos� en varias ocasiones para el pintor, tambi�n con la Abuela (as� la llamaban todos). Pero hay algo que siempre ha llamado la atenci�n de los restauradores del Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac): esa manta roja sobre sus piernas, como desproporcionada. Y demasiado roja para Nonell, que dosificaba mucho el color.Con esa duda, sumada a un reverso demasiado limpio del lienzo, empieza el primer caso de La ciencia del arte, una serie documental que revela los misterios de las obras del Mnac y que ya se puede ver gratuitamente en la plataforma CaixaForum+.Son seis episodios de unos 13-15 minutos, c�psulas que descubren los secretos mejor guardados del museo: sus reservas, la sala de rayos X cubierta con planchas de metal, los laboratorios de restauraci�n... �Es un viaje a trav�s de diferentes �pocas. Siempre explicamos una historia�, sintetiza la directora Roser Toll, que convierte en protagonistas a los discretos restauradores. �Seguimos su curiosidad y sus preguntas para mostrar todo el proceso cient�fico que hay detr�s de la conservaci�n y restauraci�n. Es una investigaci�n, por eso el paralelismo detectivesco es muy claro�, a�ade.Fotograma de 'La ciencia del arte' con varias obras del museo.�Qu� escond�a Consuelo bajo ese manto rojo? Tras una radiograf�a y una plectograf�a se descubri� un dibujo al carboncillo bajo el �leo: un objeto que cuenta una historia tr�gica. Porque a la Consuelo adolescente su familia la cas� con un gitano de Madrid: all� se fue la ni�a, para encontrar a un maltratador que la apalizaba. Nonell la ayud� a regresar a Barcelona y la joven viv�a con la Abuela en un descampado miserable. Una noche de noviembre de 1905 se desat� tal viento que tir� la tapia en la que se refugiaban, dej�ndolas sepultadas. Aunque la abuela sobrevivi�, a Consuelo la encontraron abrazada a su guitarrita. Ten�a unos 17 a�os. Nonell pint� ese �ltimo cuadro el mismo mes que muri�, pero quit� la guitarra: el r�quiem por la joven Consuelo.�Nos pasa muy a menudo: encontramos historias ocultas en las obras pero no suelen llegan al p�blico�, admite Carme Ramells, jefa del equipo de restauraci�n. �Por eso esta serie ayuda a entender nuestras decisiones de intervenci�n, que siempre son �ticas: nos permiten conservar el pasado para entender el presente y garantizar la permanencia del patrimonio para el futuro�, a�ade.Uno de los casos m�s paradigm�ticos y originales es el cuadro El miliciado herido (1937) de Francisco Mateos, que se expuso en el Pabell�n de la Rep�blica en la Exposici�n Universal de Par�s junto al Guernica de Picasso. Pas� d�cadas oculta en los almacenes del museo. Hoy, la obra es irrecuperable: la tela est� demasiado da�ada y solo se intuye un pelot�n de soldados republicanos de rodillas atendiendo a un compa�ero herido.'El miliciano herido', un lienzo insalvable que se expone en las salas de Guerra Civil.�Los estudios de laboratorio descubrieron que Mateos aprovech� dos cuadros anteriores:los arranca del bastidor, les da la vuelta y los ajusta poniendo una tela detr�s. Dice mucho de la escasez de materiales y de la precariedad durante la guerra�, se�ala Ramells. Por el mal estado de conservaci�n, la restauraci�n resultaba inviable: solo pudieron fijar los pigmentos para que la pintura no acabara autodestruy�ndose. Sin embargo, se expone en las salas de la Guerra Civil, con todo ese da�o irreparable, acompa�ada de una reconstrucci�n con IA generativa, llevada a cabo por la Universidad de Bellas Artes de Barcelona. �Tiene todo el sentido exponer el original: nos habla de la urgencia, de la destrucci�n de la guerra, de la solidaridad�, apunta Ramells.La amplia investigaci�n del museo alrededor de El miliciano herido ya se present� en un congreso internacional de arte y guerra el pasado febrero. Ahora, est� en las mismas salas del Mnac -junto a otras obras de Mateos en la trinchera- y a un c�modo clic de QR o en la pantalla de CaixaForum+, con una parrilla que no tiene nada que envidiar a las producciones de Arte, el canal cultural francoalem�n. �Grabar en un museo es �pico�, admite Roser Toll. La misma �pica de los m�rmoles del monasterio de Sant Pere de Rodes: otra fascinante aventura para los que nunca se pondr�an un v�deo sobre el rom�nico catal�n.