La Fundación Vila Casas reúne 180 pinturas de la artista que muestran su compromiso social, educativo y antifranquista
En la pintura de Esther Boix (Llers / Girona, 1927-Anglès /Girona, 2014), vida y obra se entrelazan formando un dietario pictórico de quién fue, una mujer que rompió los patrones de su época y lideró junto a otros artistas el camino hacia la modernidad. La Fundación Vila Casas reúne 180 de sus obras, justo a las puertas del centenario de su nacimiento, para reivindicar tanto su legado artístico como su compromiso social, su lucha antifranquista y su vocación pedagógica. Más allá de sus circunstancias, la exposición, titulada Esther Boix. Un mundo en lucha (hasta el 12 de julio en la sala Espais Volart), revela un viaje personal que empezó con la mirada en el ser humano, pero terminó con la vista ampliada, o reducida, a la naturaleza.
En este siglo de relectura del XX, sobre todo a nivel artístico, las mujeres van ocupando cada vez más sitio en las salas de exposiciones, otrora reservadas a las artes, no siempre superiores, de los hombres. Después de reconocer el trabajo de Lluïsa Vidal, Mari Chordà, Olga Sacharoff o Eugènia Balcells, le ha llegado el turno a Esther Boix, con esta gran retrospectiva, comisariada por Bernat Puigdollers, la mayor que se le dedica desde 2007, cuando en Girona se celebró Esther Boix. Espejos y espejismos.






