Este 22 de julio, el santoral católico celebra con el rango de festividad litúrgica a una de las figuras más cruciales del Evangelio, Santa María Magdalena. Liberada por Jesús de siete demonios, se convirtió en su más fiel seguidora, acompañándolo hasta el pie de la cruz y teniendo el honor insigne de ser la primera en contemplarlo resucitado. El camino de fidelidad, el anuncio pascual y la devoción actual a Santa María Magdalena Nacida en Magdala, su vida se transformó radicalmente tras su encuentro liberador con el Mesías. A partir de ese momento, demostró una inquebrantable vida de oración y desapego, financiando el ministerio itinerante de los discípulos y convirtiéndose en un modelo de fidelidad absoluta que desafió los peligros de la crucifixión cuando otros huyeron. El nacimiento de San Juan Bautista: la voz que clamó en el desierto y anunció al Mesías

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Los antiguos textos hagiográficos en latín e italiano detallan el gran milagro de su conversión como el prodigio más hermoso de su existencia. Su profunda transformación mística y su dolor ante el sepulcro vacío prepararon el terreno para el mayor milagro de la palabra, cuando Jesús la envió a anunciar la Resurrección a los propios apóstoles. La tradición provenzal narra que, tras la Ascensión, viajó a las Galias para continuar su labor evangelizadora. Encontrando refugio en la gruta de la Sainte-Baume, pasó sus últimos treinta años sumida en la contemplación. Diversas fuentes medievales documentan el milagro de la levitación, relatando que los ángeles la elevaban diariamente para escuchar los coros celestiales. Su inmensa devoción actual experimentó un hito histórico en 2016, cuando el Papa Francisco elevó su memoria al grado de fiesta en el calendario romano, equiparándola a los doce apóstoles. Es venerada globalmente como la patrona de los contemplativos, de las mujeres y de todos aquellos que buscan una sincera y profunda conversión espiritual. Las oraciones a Santa María Magdalena suelen implorar el don de las lágrimas de arrepentimiento y un amor ardiente por Jesucristo. Los fieles acuden hoy a su auxilio celestial para solicitar fortaleza en los momentos de desolación, lucidez en el discernimiento vocacional y la gracia de ser valientes testigos del Evangelio en el mundo contemporáneo. Su legado imperecedero recuerda que la misericordia divina es capaz de restaurar por completo la dignidad humana. Considerada por Santo Tomás de Aquino como la Apostola Apostolorum, su fiesta invita a toda la Iglesia universal a renovar el fervor misionero y a proclamar con gozo pascual que la Vida ha vencido definitivamente a la muerte. Además de celebrar a la gran discípula amada, el calendario litúrgico conmemora hoy a San Wandregisilo, abad de profunda ascesis, y a San Platón de Ancira, mártir de la fidelidad. La cristiandad se encamina también durante esta semana hacia las solemnidades de San Cristóbal y la gran fiesta de Santiago Apóstol, patrono de España, el próximo 25 de julio. En la Ciudad de Buenos Aires, los numerosos fieles pueden honrar su sagrada memoria y solicitar su especial protección en la Parroquia Santa María Magdalena, ubicada en el barrio de Villa General Mitre (calle Cabo Fels 840). Este templo porteño invita a la comunidad eclesial a participar de sus festividades litúrgicas y a contemplar su hermosa imagen devocional.