Actualizado Mi�rcoles,

julio

09:56Delphine de Sajonia-Coburgo no aprendi� aquello de que nobleza, obliga. Claro que no debe de ser tan f�cil para mortal alguno pasar casi de la noche a la ma�ana de ser una plebeya an�nima a convertirse en princesa de una Monarqu�a reinante de la Vieja Europa, con todo el foco proyectado sobre una. Algo se le debe de ir la cabeza a quien le ocurra, por mucho que en los cuentos de Andersen se pinte tan bonito eso de jugar a pr�ncipes y princesas.Y si a ello se le suma la enorme querencia por la notoriedad y por dar la nota de la princesa Delphine, antes o despu�s suceden episodios como el vivido en la Fiesta Nacional de este a�o en B�lgica, con protagonismo absoluto para la hija del rey em�rito Alberto II y el disfraz con el que se plant� en el Desfile Nacional, junto al resto de miembros de la familia real, y que ha generado un sinf�n de cr�ticas. Delphine necesitar�a alguien que le quiera cerca y que le explique no s�lo que nobleza obliga, sino que donde fueres haz lo que vieres. Y su trajecito, m�s all� de gustos estil�sticos, parec�a m�s apropiado para los Carnavales que para la parada militar presidida por su hermano, el rey Felipe de los Belgas.Delphine, a su llegada al estrado.EFEY es que en Flandes y Valonia no se habla de otra cosa en las �ltimas horas que no sea de la vestimenta dise�ada por Bert De Coninck, un conjunto fucsia pu�eta que, seg�n el autor del traje -ideal para el Benidorm Fest o Eurovisi�n- pretend�a ser un canto al amor y la tolerancia en estos tiempos que vivimos. Con hombreras imposibles, largura de falda totalmente inapropiada y en especial en la parte de la espalda, que mostraba las piernas de la princesa y casi el mism�simo trasero como si se fuera a dar un chapuz�n en la piscina. Todo conjuntado con tocado de fantas�a propio de un cotill�n de Nochevieja y zapatos de drag queen, que contrastaban del todo con los elegidos por la siempre elegante y sobria reina Matilde de los Belgas, a la que a buen seguro ganas le dar�an de estrangular a su pizpireta cu�ada.Desde luego Delphine apost� fuerte. Bert De Coninck es un joven dise�ador belga, pupilo de Raf Simons, que logr� notoriedad en su pa�s en 2025 al hacerse cargo del vestuario de Red Sebastian, representante de B�lgica en Eurovisi�n. El modista se inspira en el universo de David Bowie y, al parecer, comparte valores muy apreciados por la princesa. Los guantes del outfit, al que no le falta de nada, con un motivo de "amor", habr�an sido dise�ados por la propia Delphine.La reina Matilde y varios de sus hijos, durante el Desfile.EFEEl desfile del D�a Nacional fue el evento central de la jornada festiva en el pa�s centroeuropeo, que conmemora la toma de posesi�n del primer rey de los Belgas el 21 de julio de 1831. El rey Felipe es tambi�n comandante en jefe de las fuerzas armadas. Y presidi� la parada tras llegar a la tribuna de honor a bordo de un helic�ptero Lynx descapotable.Todos los miembros de la dinast�a -salvo los ya muy ancianos Alberto y Paola- ocuparon sus lugares en la tribuna de honor, incluida Delphine, quien asisti� con su c�nyuge, James O'Hare.Delphine B�el salt� a la palestra hace ya muchos a�os cuando emprendi� una cruzada judicial para ser reconocida como la hija biol�gica del rey Alberto II. Nacida en 1968, ella sosten�a que hab�a sido el fruto de un romance de dos a�os mantenido por su madre con quien entonces era pr�ncipe. La informaci�n informaci�n sali� a la luz en 1999.La Justicia pidi� a todas las partes involucradas someterse a una prueba de ADN para establecer un v�nculo biol�gico y poner fin a la situaci�n. Alberto II se neg� a colaborar con su presunta hija y con los tribunales, provocando una gran pol�mica en la sociedad. Tras un largo litigio, y a�os despu�s de que el monarca abdicara en su hijo primog�nito, y a medida que varios miembros de la misma familia real mostraban su cercan�a con Delphine, Alberto II se hizo las pruebas. Y en 2020 los an�lisis de ADN demostraron, tras mucha pol�mica, que el ex monarca fue infiel a Paola y mantuvo una relaci�n con la baronesa de S�lys-Longchamps, de la que naci� Delphine.Los �xitos judiciales para Delphine se sucedieron. Los tribunales le reconocieron su derecho a llevar el apellido Sajonia-Coburgo, as� como la dignidad de princesa que ostenta, si bien ni ella ni sus descendientes forman parte de la l�nea sucesoria al trono, ya que la Constituci�n belga indica que los hijos ileg�timos nacidos en el seno de la dinast�a est�n apartados de la misma.En los �ltimos a�os, todos los miembros de la familia real han estrechado sus v�nculos con Delphine, quien, aunque no tiene funciones de representaci�n en la Corona, s� asiste tanto a eventos de la dinast�a como a algunos actos oficiales, como los fastos por el D�a Nacional. Aunque lo mismo tras el disfraz elegido esta vez, se lo piensan m�s en el futuro.