Los reyes Felipe y Matilde, arropados por gran parte de la familia real, lideran este lunes los actos institucionales de la Fiesta Nacional belga, una cita emblemática cada 21 de julio que arrancó la noche anterior con un concierto en la sala Art Déco del NOVUM de Bruselas, dando paso a una jornada donde la solemnidad del protocolo se combina con el afecto y la cercanía de la ciudadanía. La primera parada, como dicta la tradición, ha sido la catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas, donde se ha celebrado el Te Deum previo al esperado saludo de los miembros de la Casa Real al público congregado a las puertas del templo. Más allá del protocolo, todas las miradas se han dirigido a los estilismos elegidos por las damas de la familia, especialmente al de la reina Matilde, que ha vuelto a hacer gala de su elegancia con un diseño pensado para una de las fechas más importantes del calendario institucional belga. Los reyes Matilde y Felipe de Bégica a la entrada. (Reuters) Con motivo de la Fiesta Nacional, la reina Matilde ha estrenado un sofisticado vestido en color champán confeccionado en guipur. El diseño, de delicado encaje floral, destaca por sus mangas tres cuartos y un cinturón realizado en el mismo tejido que define la silueta. Para evitar transparencias, incorpora un vestido interior blanco que aporta cobertura sin restar protagonismo al trabajo artesanal del encaje. Para completar el estilismo, la reina Matilde eligió una pamela de ala ancha en color arena, a juego con unos guantes y un bolso clutch en el mismo tono. Sin embargo, el accesorio le jugó una mala pasada a su llegada a la catedral. Las fuertes rachas de viento la obligaron a sujetar el sombrero con una mano y, mientras era recibida por el arzobispo de Malinas-Bruselas e intentaba estrecharle la mano sin soltar el bolso, protagonizó un pequeño momento de apuro al estar a punto de perder el equilibrio. Su look previo, al detalle Las celebraciones arrancaron la noche anterior con el tradicional concierto previo a la Fiesta Nacional, una cita cultural que este año cambió de escenario y se celebró en la sala Art Déco del NOVUM de Bruselas, en lugar del habitual BOZAR. Los reyes Felipe y Matilde asistieron acompañados por la princesa Astrid y el príncipe Lorenzo para disfrutar de una velada protagonizada por la violinista Elli Choi, tercera clasificada en el Concurso Reina Isabel 2024, junto a la Orquesta Nacional de Bélgica. Los reyes Felipe y Matilde asistieron acompañados por la princesa Astrid y el príncipe Lorenzo. (Gtres) Para la velada nocturna, la reina Matilde se decantó por la elegancia del blanco impoluto a través de un impecable mono con capa transparente superpuesta, una de las creaciones más memorables de la firma Nathan. Se trata de un diseño que, tras estrenarlo en París en 2024, el estilismo se ha convertido en una de sus bazas de estilo predilectas. Felipe y Matilde en el concierto previo. (Gtres) Junto a ella, la princesa Astrid escogió un vestido largo en tono verde petróleo, confeccionado en un tejido con acabado satinado. El diseño destacaba por su cuello alto rematado con una gran lazada frontal, mangas abullonadas y cintura ligeramente marcada. Tras el desfile, los Reyes y sus hijos visitarán el barrio de Marolles para participar en un festival tradicional, celebre por sus mejillones y patatas fritas. La jornada concluirá en el Parque del Cincuentenario con un espectáculo de luces y fuegos artificiales. Los reyes Felipe y Matilde, arropados por gran parte de la familia real, lideran este lunes los actos institucionales de la Fiesta Nacional belga, una cita emblemática cada 21 de julio que arrancó la noche anterior con un concierto en la sala Art Déco del NOVUM de Bruselas, dando paso a una jornada donde la solemnidad del protocolo se combina con el afecto y la cercanía de la ciudadanía.