El vídeo se hizo viral: Nico Williams se acerca a su madre y le entrega la medalla de campeón del mundo que acaba de recibir. Entiende que es suya, es decir, que no la habría ganado sin ella. Se llama Maria Arthuer, es ghanesa y hace no tanto caminaba sola de noche por la carretera para llegar puntual, a las cinco de la madrugada, a su puesto su trabajo, limpiadora en el aeropuerto de Noáin (Pamplona). Previamente, con su marido, Félix Williams, y embarazada de su primer hijo, Iñaki —aunque entonces no lo sabía—, había hecho un penoso recorrido por cinco países, atravesando el desierto, donde se acabaron la comida y el agua y donde una mujer que intentaba, como ella, una vida mejor, murió en sus brazos. Iñaki Williams, el niño que un día, al verla sufrir porque les habían cortado la luz y el agua, le dijo: “Mamá, no llores porque voy a ser futbolista”, escribe en su cuenta de X: “Hermano, has ganado el Mundial. Has hecho historia. Pero más allá del trofeo, gracias por esto: has hecho que millones de inmigrantes como nuestros padres se sientan orgullosos de que sus futuros hijos algún día puedan vivir lo que tú has vivido y que millones de españoles empaticen con nuestra historia, que no es solo nuestra, sino de todas las personas que dejan todo atrás por un futuro mejor. Has demostrado que con trabajo y esfuerzo todo es posible. Has puesto nuestro apellido en el infinito. Te admiro, te amo”. Hermano, Has ganado el mundial. Has hecho historia. 🥹❤️Pero más allá del trofeo, gracias por esto: has hecho que millones de inmigrantes como nuestros padres se sientan orgullosos de que sus futuros hijos algun dia puedan vivir lo que tu has vivido y de que millones de… pic.twitter.com/Ge1SMhgTOB— IÑAKI WILLIAMS ARTHUER (@Williaaams45) July 20, 2026