M�nica Garc�a quiere cerrar el curso con todos los deberes hechos. A un a�o vista del supuesto final de la legislatura ya deja en manos de las Cortes la tramitaci�n de la reforma del tabaco. La ministra de Sanidad busca "dar el siguiente paso para ampliar el derecho a respirar aire limpio", as� como "responder a los nuevos productos y especialmente proteger a las nuevas generaciones", seg�n dijo ayer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Y a�adi� que Espa�a siempre ha estado �a la vanguardia� en la lucha contra el tabaco y �con esta ley lo vamos a recuperar�.�Qu� propone el proyecto de ley? Decir adi�s al tabaco tradicional y a las nuevas formas disponibles (v�pers, cigarrillos electr�nicos, bolsas de nicotina, shishas...), porque equipara las limitaciones a ambas en la mayor�a de los espacios p�blicos compartidos: terrazas en hosteler�a, playas, veh�culos de trabajo, estaciones al aire libre (as� como en las paradas y marquesinas), instalaciones deportivas y parques y recintos infantiles.Las reacciones del sector hostelero, de nuevo, han sido contrarias, a pesar de que es una ley con cierto riesgo de volver al caj�n en unos meses. Jos� Luis �lvarez Almeida, presidente de Hosteler�a de Espa�a, es consciente de que este paso �no significa que se proh�ba fumar en las terrazas en este momento�. Pese a ello, subraya que �lo que hace la ley es desplazar el consumo de un espacio a otro espacio. Las terrazas son espacios al aire libre, ventilados, que garantizan la convivencia y el respeto entre fumadores y no fumadores�. Adem�s, apela al apoyo de los diputados durante su tramitaci�n, �para que se den cuenta de que estas limitaciones no tiene mucho sentido�.Sin embargo, la comunidad cient�fica, m�dicos y pacientes s� que opinan que esta legislaci�n tiene un impacto en la salud p�blica y puede marcar el devenir de las personas. Nieves Diestro lo sabe y lo reconoce. �Si la ley hubiera estado vigente mientras estudiaba, nunca hubiera dado una primera calada�. Esta bi�loga de 40 a�os lleva casi dos d�cadas intentando dejar el tabaco. �He tenido varios �xitos para dejarlo. Ahora mismo estoy en ello�, confiesa.Como ella casi la mitad de los fumadores intenta dejarlo cada a�o. Pero �una buena legislaci�n disuasoria ser�a clave para prevenir este hecho�, subraya Carlos Jim�nez-Ruiz, neum�logo especialista en tabaquismo y coordinador del �rea de Tabaquismo, director del Programa de Investigaci�n en Tabaquismo de Separ (Sociedad Espa�ola de Neumolog�a y Cirug�a Tor�cica).El impacto de las leyes antitabaco en Espa�a: dos d�cadas de regulaci�nDos d�cadas despu�s de la primera ley antitabaco y a 15 a�os de la segunda gran reforma, el tabaco s� ha descendido en nuestro pa�s y podr�a decirse que esa lucha emprendida hace a�os ha dado frutos significativos, �pero no los suficientes�, remarca Jim�nez-Ruiz. �El objetivo ser�a conseguir generaciones sin humo�, desea Raquel Fern�ndez Megina, presidenta de Nofumadores.org.En la actualidad, uno de los frentes abiertos del Ministerio de M�nica Garc�a es conseguir aprobar una reforma legislativa que actualice la ley del tabaco de 2010, �que empieza a quedarse obsoleta�, dice Julia Rey, coordinadora del Grupo de Trabajo de Tabaquismo de la Sociedad Espa�ola de Epidemiolog�a (SEE).Hace a�os que la comunidad cient�fica esperaba que se diera un paso adelante que �nos devolviera a la vanguardia en la legislaci�n contra el tabaquismo�, sostiene Rey. Sin embargo, Fern�ndez considera que �el anuncio estaba envenenado�, porque a su juicio se trata de un �proyecto de ley que ha ido muy lento� y teme que la actual situaci�n pol�tica lo devuelva al caj�n. �Esto ser�a terrible porque volver�amos a empezar de cero con un cambio de Gobierno�, lamenta la presidenta de Nofumadores.org.El Gabinete de S�nchez acaba de dar luz verde para tramitar en el Congreso el anteproyecto de ley, aprobado en primera vuelta, en septiembre de 2025. Pero el pack antitabaco tambi�n debe actualizar un real decreto de 2017 que estrechar� el cerco a los nuevos dispositivos y los equiparar� al tabaco convencional.Si este marco normativo volviera al caj�n sin llegar a la meta, los miembros del Gobierno incumplir�n promesas contenidas en sus programas electorales. Mientras los socialistas anunciaban medidas para lograr una generaci�n libre de humos, en Sumar se compromet�an a la revisi�n de los impuestos actuales al tabaco, incluidos en un plan de fiscalidad saludable. �El Ministerio de Hacienda, cofirmante de la ley, ha frenado muchos aspectos de la ley: empaquetado g�n�rico, subida de precios...�, denuncia Fern�ndez. Desde Sanidad, revelan que el grupo Sumar defender� a trav�s de una enmienda el empaquetado gen�rico.Radiograf�a del tabaquismo juvenil: �xito y fragilidad en los datos de ESTUDESSeg�n la encuesta ESTUDES 2025, el consumo de tabaco sigue descendiendo, logrando las cifras m�s bajas de toda la serie hist�rica. Solo el 15,5% de los estudiantes de 14 a 18 a�os reconoce haber fumado en los �ltimos 30 d�as, una ca�da notable frente a d�cadas anteriores. La edad media de inicio se mantiene estable en los 14,1 a�os, lo que sugiere que las medidas de control previas han logrado desmitificar el cigarrillo de combusti�n como rito de paso.Sin embargo, los expertos advierten que este �xito es fr�gil. Rey se�ala que, �aunque el tabaco convencional pierde atractivo, los nuevos productos est�n ocupando ese nicho de mercado con rapidez�. Las razones est�n en c�mo la industria ha sabido reinventarse, �transformando un producto sucio y socialmente estigmatizado en dispositivos tecnol�gicos, coloridos y con sabores frutales que diluyen la percepci�n de riesgo�.La explosi�n del vapeo: c�mo la industria seduce a las nuevas generacionesPor eso, ahora la verdadera preocupaci�n para los m�dicos y expertos reside en la explosi�n del vapeo. El consumo de cigarrillos electr�nicos en Espa�a se increment� un 57% en 2024 respecto a 2022. Lo m�s grave es su prevalencia en la poblaci�n escolar: el 27,1% de los j�venes de 14 a 18 a�os admite haber vapeado en el �ltimo mes, una cifra que casi triplica los datos de 2021 (8,1%).Este fen�meno no es casual. Como explica el neum�logo de Separ, estos dispositivos han sido publicitados por la industria como �saludables� o una �alternativa de reducci�n de da�os�, lo cual califica de falacia. �La realidad m�dica es que son tan t�xicos como el tabaco convencional y poseen la misma capacidad de generar adicci�n. Incluso los dispositivos sin nicotina contienen sustancias t�xicas que no son inocuas para organismos en desarrollo�, sentencia Jim�nez-Ruiz.Mitos y realidades m�dicas sobre el cigarrillo electr�nico y el EVALIPara los cl�nicos la mayor preocupaci�n es el mensaje que llega a las familias: muchos padres prefieren que sus hijos vapeen antes que fumen, sin saber que el vapeo puede causar da�os pulmonares graves a corto plazo, como el encharcamiento de pulmones o principio de EVALI (enfermedad respiratoria grave provocada por el vapeo o los cigarrillos electr�nicos). �Esto es un grave error�, advierte Rey, quien insiste en la idea de c�mo el mensaje de �un menor da�o� ha calado en la sociedad. �Hay da�o, ya sea mayor o menor�, incide el neum�logo.El testimonio de Nieves Diestro, paciente en tratamiento por tabaquismo, ilustra la complejidad de esta adicci�n a la que una norma m�s estricta podr�a haber puesto coto. Nieves comenz� a fumar en la universidad porque era �la �nica excusa� aceptada para salir de una clase larga, �lo que demuestra c�mo los contextos sociales y la falta de regulaci�n facilitan el inicio�, expone Manuel Barrag�n, especialista en Conductas Adictivas en Servicio Extreme�o de Salud.El "vapeador" como falsa alternativa para dejar de fumar y el riesgo del consumidor dualUno de los argumentos m�s utilizados por los lobbies del vapeo es su utilidad para dejar de fumar. Los expertos son tajantes: �en Europa no se consideran una herramienta terap�utica�. Julia Rey subraya que los tratamientos probados, �como la terapia sustitutiva de nicotina o f�rmacos�, son los �nicos recomendados bajo supervisi�n m�dica.El uso de los nuevos dispositivos para dejar de fumar a menudo resulta en un �consumidor dual�: el fumador no abandona el tabaco, sino que suma el cigarrillo electr�nico a su h�bito. Ruiz Jim�nez apunta que �el 70% de quienes lo intentan terminan consumiendo ambos productos�.�Mi libertad termina donde empieza la del otro... �qui�n soy yo para enfermar o perjudicar la salud de alguien que no quiere oler a tabaco?�Nieves Diestra, fumadora en proceso de deshabituaci�nPara los j�venes, el v�per no es una salida, sino una entrada; muchos de los actuales consumidores menores de edad que no se consideran fumadores de tabaco tradicional, s� que se inician directamente con el vapeo atra�dos por influencers -�el humo digital es un peligro�, apunta Fern�ndez- y aromas de fresa o sand�a. Esto quedar� prohibido en cuanto entre en vigor el Real Decreto que actualiza la normativa sobre productos de tabaco y relacionados. A esto se suma el anteproyecto de ley que busca cerrar estos vac�os legales para proteger a los menores.Nieves defiende la importancia de estas limitaciones no como un ataque a la libertad, sino como un ejercicio de respeto: �Mi libertad termina donde empieza la del otro... �qui�n soy yo para enfermar o perjudicar la salud de alguien que no quiere oler a tabaco?�. Para ella, el sistema debe dejar de ser hip�crita y basar las leyes en datos m�dicos, no en intereses comerciales.El coste econ�mico del tabaquismo: prevenci�n frente a gasto sanitarioNo actuar tiene un precio devastador. El tabaquismo genera un gasto directo de 8.000 millones de euros anuales al Sistema Nacional de Salud, representando el 10% del presupuesto sanitario. A esto se suma el coste indirecto por p�rdidas de productividad y muertes prematuras que desatienden a las familias.La ley es una medida de ahorro y, sobre todo, de prevenci�n. Si un menor de edad percibe que algo est� prohibido y que no hay publicidad atractiva, �su curiosidad disminuye�, advierten los expertos. �La desnormalizaci�n del consumo es la herramienta m�s potente que tenemos�. Como se�ala Julia Rey, debemos repetir el �xito de los a�os 50 con el tabaco: �pasar de verlo como algo chic o de �lite a entender que es un producto que enferma y mata�.La nueva legislaci�n no busca �castigar� al fumador, sino proteger al ciudadano y ofrecer recursos de tratamiento a quienes ya sufren la enfermedad del tabaquismo, defienden desde Sanidad.Sin una ley valiente que limite el acceso a los vapers, proh�ba los sabores que atraen a los ni�os y limpie el aire de las terrazas, Rey sostiene que �hay riesgo de tirar por la borda d�cadas de progreso sanitario�. �Es imperativo que el texto salga de las Cortes reforzado y que la sociedad entienda que, ya sea con humo o con vapor, la adicci�n nunca es una opci�n saludable�, remacha Jim�nez-Ruiz.Equiparaci�n legal: los cigarrillos electr�nicos, las bolsitas de nicotina y el tabaco calentado se someter�n a las mismas restricciones que el tabaco convencional.